Resistencias

En el Día Mundial de la Salud de este año la OMS nos recuerda que las resistencias a los antibióticos son una amenaza cada vez más real que pone en peligro la lucha contra las enfermedades infecciosas.

La resistencia a los antimicrobianos se ve facilitada por el uso inadecuado de los medicamentos, como, por ejemplo, cuando se toman dosis insuficientes o no se finalizan los tratamientos prescritos. Los medicamentos de mala calidad, las prescripciones erróneas y las deficiencias de la prevención y el control de las infecciones son otros factores que facilitan la aparición y la propagación de las resistencias. La falta de empeño de los gobiernos en la lucha contra estos problemas, las deficiencias de la vigilancia y la reducción del arsenal de instrumentos diagnósticos, terapéuticos y preventivos también dificultan el control de la farmacorresistencia. Todas estas razones mantienen a la malaria, el SIDA y la tuberculosis como azotes que impiden a millones de personas disfrutar de una vida con salud. Esta situación no sólo afecta a países empobrecidos sino que la amenaza de dejar de tener antibióticos disponibles se cierne sobre los países europeos, ocupando  España una de las peores posiciones.

Pero no todas las resistencias son tan perniciosas. Stephan Hessel en su libro Indignaos llama a la población en general, y a los jóvenes en particular a la resistencia pacífica contra los males que aquejan a nuestra sociedad:

Estos principios y valores los necesitamos más que nunca. Es hasta que nosotras lo veamos, todas juntas, que nuestra sociedad se vuelva una de la que estemos orgullosos, no esta sociedad de inmigrantes sin papeles — expulsiones, sospechas respecto a los inmigrantes. No esta sociedad donde se cuestiona la seguridad social y los planes de pensiones y salud nacionales. No esta sociedad donde los medios masivos están en manos de los ricos. Son cosas en las que nos habríamos negado a ceder si fuésemos los herederos verdaderos del Consejo Nacional de la Resistencia.

Le digo a los jóvenes, busquen poco y eso es lo que van a encontrar. La peor de las actitudes es la indiferencia, decir “No puedo hacer nada contra eso. Ya me las arreglaré para salir adelante.” Por incluirte a ti mismo en esto, pierdes uno de los elementos que hacen al ser humano: la facultad de indignarse y el compromiso que es una consecuencia de lo primero.

Crear es resistir; resistir es crear.

Escrito por Antonio Cabrera

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