Que a todas las balas se les haga de noche

La foto es de Loco Steve en Flickr.

La foto es de Loco Steve en Flickr.

El 30 de enero de 1948 moría asesinado  el Mahatma Gandhi, líder espiritual y nacional de la India, y uno de los mejores ejemplos que nos ha dado la historia de cómo obrar con no violencia y trabajar por la libertad mediante la resistencia pacífica. Como ejemplo, una de sus citas más recordadas: “No hay caminos para la paz, la paz es el camino“.

Las escuelas de nuestro país celebran hoy el “Día Escolar de la Paz y la No Violencia“. En un mundo, en el que, como recordaba en una entrevista en la radio Federico Mayor Zaragoza,  impulsor y presidente de la Fundación Cultura de Paz, “el 20% de la población vive en los barrios excluidos de esta aldea global”. Para él, hablar de una cultura de paz, significa, entre otras cosas, sustituir la fuerza por la palabra. O como dice un verso del genial Joaquín Sabina, “que el diccionario detenga las balas”.

Cuando nos referimos a la paz y a la no violencia siempre pensamos en los conflictos bélicos, pero es que además de las imágenes que cada día nos traen los medios de sangre, crueldad, tanques y ametralladoras, existe otro tipo de violencia no menos cruel que es la que está provocando que  cada día nos gastemos 3.000 millones de dólares en guerra cuando mueren de hambre más de 60.000 personas, que 8 millones de niños y niñas mueran cada año por causas evitables, que medio millón de mujeres mueren en el proceso de ser madres y que en el mundo haya 1.300 millones de pobres que no pueden pagar los servicios de salud cuando están enfermos.

Como nos dice la UNESCO, la paz duradera es un requisito para el ejercicio de todos los derechos humanos y sociales. Paz desarrollo y democracia se requieren mutuamente. No se puede garantizar el derecho a la salud para todas las personas mientras no pensemos en el otro, en el débil y seamos capaces de reconocernos en él. Y la mejor manera para esto es olvidarse un poco de uno mismo, de las violencias y fortalezas de las que nos rodeamos y creer en el diálogo.

La foto es de MojoBaer en Flickr.

La foto es de MojoBaer en Flickr.

Como en tantas otras cosas, en la creación de una cultura de paz juega un papel fundamental la educación que demos a nuestros hijos, en casa y en la escuela. Educándolos en el diálogo, en la no violencia, ni verbal ni física, respetándolos para que aprendan a respetar a los demás, estaremos contribuyendo como personas a la creación de este mundo pacífico al que aspiramos. Os dejamos algunas ideas en este artículo.

Por cierto, hemos tomado la idea para el título de este artículo del nombre de un proyecto de la Fundación Cultura de Paz que tiene como objetivo aunar poesía, música y educación en valores para propiciar una ciudadanía activa que contribuya a la construcción de un mundo mejor.

A veces cuesta sonreir, pero una sonrisa es el primer paso para construir un mundo en paz. Que no se te olvide.

Escrito por Fran Vega.

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7 pensamientos en “Que a todas las balas se les haga de noche

  1. Gracias por este post, Fran, me parece muy interesante tu visión. A la clave de “sustituir la fuerza por la palabra” yo añadiría la importancia de la Educación Emocional como parte esencial de la prevención de la violencia. Con respecto a la educación en la cultura de paz que aborda el artículo, sería importante rescatar las aportaciones que en este campo realiza la “Comunicación no violenta”.

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