Desperdicios

En España se desperdicia una media de 180 kilos de comida por persona y año. Según un informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente un 20,5 por ciento de los distribuidores de alimentación acostumbra a entregar los alimentos retirados a alguna ONG o banco de alimentos, ¿qué pasa con el resto?

Vivimos en un mundo de grandes contrastes, donde la injusticia y la desigualdad van engordando cebadas por el hambre de los mercados, donde el Estado adelgaza hasta quedarse tan escuálido que no puede proteger a quienes lo necesitan. La serpiente de la crisis avanza engulléndolo todo a su paso. ¿Se llama crisis o se llama estafa? A veces dan igual los nombres: el caso es que se trata de una hábil depredadora en cuyo nombre se está acabando con la educación pública, la sanidad pública, la solidaridad y todo aquello que no genere directamente y a corto plazo beneficios económicos.

Mientras, las grandes empresas multinacionales siguen jugando su juego: ahí tienen el ejemplo de Barclays, que según un informe del Movimiento para el Desarrollo Mundial (WDM), durante 2010 y 2011, en plena crisis alimentaria, obtuvo ganancias de 888 millones de dólares a partir de sus especulaciones sobre los alimentos.

La pobreza aumenta en nuestro país. 12 millones de personas viven en situación de vulnerabilidad  mientras quien nos gobierna y quien nos ha gobernando no parece tener entre sus objetivos la reducción de la pobreza ni se han planteado poner en el centro de su acción a las personas, más allá de los datos macroeconómicos.

Al lado de nuestra casa, muchas personas se ven obligadas a acudir a comedores y otros servicios sociales para poder comer, aunque éstos cada vez tienen que superar mayores dificultades para atender cada día a más ciudadanos a los que se empuja a la exclusión.

En este contexto, hay personas que se están moviendo para reclamar  a los supermercados que entreguen diariamente los productos a punto de caducar a ONG locales.

Según la Federación Española de Bancos de Alimentos, Eroski, Alcampo, Carrefour y Día llevan tiempo colaborando con los bancos de alimentos. Por ejemplo, durante 2011 Consum donó 390.000 kilos y Carrefour 2,5 millones de kilos de alimentos, aunque, en el extremo contrario, la empresa con mayor facturación en España, Mercadona, apenas donó 15.000 kilos de comida el año pasado al banco de alimentos.

Más allá de campañas puntuales, sería necesario un acuerdo estable, un compromiso público con la sociedad de estas grandes empresas, para que estos alimentos, que todavía están en buen estado cuando van al cubo de la basura, puedan ser aprovechados por quien lo necesite.

Y más allá de este acuerdo, deberíamos reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos, en la que el sistema atrapa en su espiral a millones de personas y las escupe cuando ya no son rentables, en la que exprimimos a la naturaleza para poder mantener un nivel de consumo excesivo y en la que cada vez más personas tienen que recurrir a la caridad para poder sobrevivir cuando lo lógico sería que ya no tuviésemos que hablar de ella, de la caridad, porque si no existiera exclusión no tendría que existir.

Fran Vega

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