Acerca de Fran Vega

Periodista.

Despedida

Hoy estamos tristes porque es el último día que vamos a contactar con vosotros a través de este blog 😦 pero a la vez estamos contentas porque esto es debido a que vamos a unir nuestras fuerzas a las asociaciones de medicusmundi en Aragón y Navarra para sumar voluntades a la lucha para que la salud sea un derecho al alcance de todas las personas. Juntas, somos más fuertes.

A partir de ahora, nos podéis leer en nuestra web y también en estos blogs que recogen información sobre algunos de los proyectos a los que ahora nos sumamos:

¿A qué suena interesante?

Te recordamos que también puedes acompañarnos en Facebook y en Twitter.

Ya estamos trabajando juntas para definir los medios a través de los que vamos a estar en contacto con la ciudadanía, así que no nos pierdas la pista 😉

Nos despedimos recordando que la defensa del derecho a la salud es y será siempre nuestro eje, así como la reivindicación de unas políticas públicas de cooperación para el desarrollo como herramienta fundamental contra la pobreza y la exclusión social.

Gracias de todo corazón a todos y todas las que nos habéis leído, pues sois las personas que dais sentido a nuestro trabajo.

¿Desarrollo sostenible o intento utópico?

Como un hito en un largo proceso, el Grupo Abierto de Trabajo (OWG), encargado por la ONU en 2012 con el fin de confeccionar un conjunto de propuestas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) destinadas a conseguir el éxito de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ha entregado su documento  final “para su consideración y gestión apropiada” por parte de la Asamblea General de la ONU.

La propuesta incluye 17 objetivos de desarrollo (objetivo 3: “Asegurar vidas sanas y promover el bienestar de todos en todas las edades”) y 169 metas. Y es una decepción.

Conforme a su intención de proponer objetivos y metas a alcanzar “para el año 2030”, el documento final es una “lista de compras” de grandes ambiciones sociales: “Acabar con las muertes evitables de los recién nacidos y niños menores de cinco años” (objetivo 3.2); “lograr la cobertura universal de salud que incluya la protección del riesgo financiero, el acceso a los servicios esenciales de calidad y a métodos seguros, eficaces, de garantía así como medicamentos esenciales y vacunas asequibles para todos” (3,8),” lograr el acceso universal y equitativo al agua potable segura y al alcance de todos” (6,1), “garantizar el acceso universal a los servicios de energía asequibles, seguros y modernos” (7,1) … y así sucesivamente.

El documento final es una “lista de la compra” de grandes ambiciones sociales

Comparto todas estas grandes ilusiones y me encantaría contemplar transformado así el mundo para todos cualquier buen día de aquí a quince años, pero no consigo entrever cómo habrían podido cambiarse los determinantes estructurales que condicionan estos asuntos, sólo en virtud de una declaración más de buenas intenciones. Siguen sin tener respuesta las preguntas-clave: qué hay que hacer para que estas ambiciones se hagan realidad y quién es responsable de hacerlo.

Ciertamente no son suficientes a este propósito los llamados objetivos de “medios de puesta en marcha” que se incorporan a cada meta y que señalan las intervenciones particulares en el ámbito de cada sector.

¿Es bueno o malo que el grupo de trabajo parezca a veces dudar de su propio valor? Nada indica que puedan alcanzarse en 2030 objetivos tales como “poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y niñas de todo el mundo” (5,1) o “eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en las esferas públicas y privadas, incluido el tráfico sexual y otros tipos de explotación” (5,2 ).

¿Realmente lo mejor que podemos hacer es acordar esta lista de deseos?

No entro más en el éxito o los fracasos concretos de la propuesta actual. Ustedes mismos pueden leer más sobre ello y les aconsejo que lo hagan, o echen un vistazo a los análisis efectuados por Neva Frecheville. Permítanme repetir la conclusión de Richard Horton, en referencia al borrador cero del documento final, ya publicado hace algunas semanas: “¿Desarrollo sostenible? No. Intento utópico más bien. Los ODS son cuentos de hadas revestidos con el lenguaje burocrático del narcisismo intergubernamental, adornados con las vestiduras de la parálisis multilateral y envenenados por el ácido del fracaso de la nación-estado. Sin embargo, esto es lo que se está preparando como nuestro futuro.

El objetivo final de salud es la mezcla de los mismos asuntos de siempre (los ODM reeditados), con las enfermedades no transmisibles y la cobertura universal (merecidamente incluidos como nuevos participantes), y con un extraño surtido de promesas sobre la esperanza de vida saludable, los medicamentos esenciales, y la contaminación del aire. ¿Realmente lo mejor que podemos hacer es llegar a acordar esta lista de deseos? ”

Horton propone luego una visión de sostenibilidad y un enfoque fundamentalmente diferentes. Otros comentarios insisten en objetivos de desarrollo enraizados en la desigualdad y los derechos humanos y construidos alrededor de todo ello. Pero después de dos años del proceso post-2015 y con sus últimos pasos ya programados, no es posible más que admitir su fracaso. Reiniciar todo ello no es una opción válida.

Ya que realmente no podemos esperar su buen resultado, ¿el proceso post-2015 es al menos un avance sobre lo anterior?. Si se considera la magnitud del debate suscitado sobre desarrollo sostenible, es posible estar de acuerdo en que sí. Pero, después de todo, los dos últimos años sobre todo han profundizado la división dentro de la comunidad de desarrollo y sus sectores. Espero que tanto los ganadores de la propuesta actual sobre ODS (hay muchos de ellos que ven a su criatura recibiendo por fin la atención merecida), como los perdedores (se puede imaginar que hay muchos también, y los blogs y revistas ya están llenos con sus quejas), continúen su lucha por un lugar en la lista final de los ODS y sigan presionando a los representantes de los países en las próximas reuniones de la AGNU. ¿Y qué pasa con los más de 3 millones de “voces de la sociedad civil” recogidos en una plataforma de internet y con todos los documentos finales de cientos de consultas nacionales y temáticas? No confundamos estos acontecimientos con la gobernabilidad democrática. Mientras “la pobreza siga siendo tratada más o menos como un fenómeno natural, y no como el resultado de las relaciones desiguales de poder” (Nadja Meisterhans) y en tanto que estas relaciones de poder sigan siendo indiscutidas a nivel nacional y mundial, estaremos muy lejos de la meta.

La lucha continúa.

Thomas Schwarz, Secretario Ejecutivo de Medicus Mundi International Network.

Traducción de medicusmundi navarra. Aquí tienes el original, en inglés.

Enrique Revilla se despide de la presidencia de medicusmundi

El doctor Enrique Revilla se despidió el pasado sábado, 21 de junio, de la presidencia de medicusmundi en el transcurso de la Asamblea Nacional que se celebró en Teruel. El acto contó con la asistencia de los miembros de las juntas directivas de las diferentes asociaciones que forman la federación y algunos trabajadores de la organización.

El doctor Enrique Revilla finaliza su actividad como presidente de medicusmundi después de cuatro años de intensa tarea al frente de la organización de cooperación sanitaria, aunque continuará su vinculación con la ONGD como voluntario. Revilla concluye este periodo con la satisfacción personal de haber hecho durante todos estos años lo mejor para medicusmundi.

Aprovechando su estancia en Teruel, hemos querido hacerle una entrevista.

¿Cómo han sido estos cuatro años al frente de la organización?

Los recortes presupuestarios destinados a la cooperación al desarrollo empezaron a producirse de forma vertiginosa en el año 2010, año en el que fui elegido presidente de la organización. En estos cuatro años en medicusmundi hemos estado muy preocupados por el futuro de la cooperación internacional y por el papel que tendrá el sector de las ONGD. La situación de millones de personas vulnerables que requieren apoyo en su desarrollo, ya lo están notando, se prevé un retroceso en todo lo conseguido hasta el día de hoy. No solo el Gobierno español sino también las comunidades autónomas, ayuntamientos y empresas privadas han reducido e incluso suprimido la partida presupuestaria de cooperación. Desde medicusmundi hemos de seguir incidiendo en la importancia y legitimidad de la ayuda al desarrollo.

Personalmente, ¿qué le ha dado y qué le ha quitado la presidencia de medicusmundi?

Estos años han sido un reto. medicusmundi es una federación formada por 15 asociaciones distribuidas por todo el territorio nacional. La coordinación y el trabajo común que perseguimos en el campo de la cooperación internacional, beneficiando a las personas vulnerables, han sido complejos. Pero lo más importante es que he aprendido mucho con los compañeros que llevan años dedicando tiempo voluntario a ayudar a los demás. La visión general que te da el conocer a casi todas las personas de la organización y el trabajo que hace es muy enriquecedor. Por supuesto, me ha quitado tiempo para mi familia y me ha requerido una mayor organización en mi trabajo de médico de atención primaria en un centro de salud de Getafe en Madrid. Agradezco a mis compañeros de trabajo el apoyo que me han brindado para que pudiera atender mis múltiples compromisos con medicusmundi.

Enrique Revilla en el momento de su despedida.

El doctor Enrique Revilla en el momento de su despedida.

¿Con que dos palabras definiría el trabajo de medicusmundi?

El trabajo de medicusmundi es serio, comprometido y muy responsable con los más vulnerables.

¿Cuáles son los retos que debe enfrentar ahora mismo la organización?

Acabar de definir el papel que vamos a tener en este nuevo escenario de recortes sociales que estamos sufriendo en el territorio nacional. Tenemos el trabajo avanzado pero falta concretarlo. Lo llamamos “giro hacia el norte”.

¿Qué le dirías a cualquier persona que esté pensando en colaborar con medicusmundi?

Todo el mundo tiene un fondo solidario que muchas veces no sabe canalizar. En la ONG medicusmundi tiene la oportunidad de satisfacer esta inquietud. Mi propuesta sería que empezaran como voluntarios y tras conocer el trabajo de la organización estoy seguro de que acabarán con gran satisfacción personal al sentirse útil con ese compromiso solidario.

Por último, ¿qué vinculación va a tener ahora con medicusmundi?

Seguiré participando en la asociación de medicusmundi madrid y pasaré a ocupar el cargo de asesor, como todos los presidentes que cesan en el cargo, para seguir colaborando con la organización.

Un deseo…

“Que la salud sea un derecho al alcance de todas las personas”.

Entrevista realizada por Laura Quintín, de medicusmundi aragón.

 

Todos tenemos un compromiso con el tiempo que nos toca vivir

En la última asamblea de medicusmundi, celebrada en Teruel el pasado 21 de junio, el presidente de la organización, el doctor Enrique Revilla, hizo pública su decisión de cesar en el ejercicio del cargo, sin perjuicio de su firme intención de seguir vinculado al proyecto y prestarle todo su apoyo como un voluntario más.

En este mismo acto, la Asamblea designó a Eduardo García Langarica como nuevo presidente de la ONG. Eduardo es médico, titular de Atención Primaria en la localidad de Salvatierra/Agurain, se incorporó a medicusmundi Álava en 1992, donde participó en la formación de la Federación de Asociaciones Medicus Mundi España.

Además de haber viajado a países como Perú, Nicaragua y Mozambique para la realización de distintos proyectos de cooperación, ha participado en la Junta de Gobierno de la coordinadora de ONGD de Euskadi y es el impulsor de numerosos artículos y actividades relacionadas con la sensibilización y promoción de la solidaridad y cooperación al desarrollo en Álava.

Queremos compartir con todos vosotros su primera entrevista como presidente de medicusmundi.

¿Desde cuándo estás vinculado a medicusmundi?

Me incorporé a medicusmundi Alava en 1992. Siempre he estado en la comisión de Sensibilización y Educación para el Desarrollo, además de en la Junta de la asociación y la he presidido en dos “mandatos”. También he estado en la Junta de Gobierno de la Coordinadora de Euskadi en dos ocasiones, en el primer Consejo de Cooperación de Euskadi y ahora represento al consejo de cooperación del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en el Consejo Social.

¿Cómo has visto la evolución de las ONGD?

Al principio se pasó de un modelo de cooperación basado en cubrir las llamadas “necesidades básicas” (educación, salud, comida…) a otro centrado en el desarrollo humano al que posteriormente se le añadió el término sostenible. Hoy estamos asistiendo a un retroceso al paradigma anterior incluso al de las necesidades básicas, basado en el crecimiento económico, en el supuesto de que si la economía crece se “derramará” sobre toda la sociedad. Esto ya se demostró falso en los años 70 y 80, así que no sé cómo van a conseguir que ahora se cumpla.

Las ONGD, sobre todo las que ya llevamos tantos años como medicusmundi, hemos pasado de hacer pequeños proyectos asistenciales financiados con fondos propios provenientes de cuotas de socios, donativos o recaudaciones a través de exposiciones o cosas así, a crecer sobre todo en complejidad técnica y en capacidad de ejecución de proyectos cada vez más grandes, gracias a la entrada de la financiación pública. Al mismo tiempo hemos aprendido que si de verdad queremos acabar con la pobreza y resolver la desigualdad que define la sociedad actual, no vale con proyectos de cooperación, que es más importante cambiar estructuras sociales en el llamado norte, por eso hemos ido dedicando más esfuerzo a la sensibilización y a la educación al desarrollo y ahora además a la búsqueda y propuesta de alternativas (comercio Justo, Consumo Responsable, Banca Ética, Soberanía Alimentaria, Decrecimiento…) al modelo social basado en el consumismo, insostenible social y medioambientalmente.

También hemos aprendido que hay muchos “sures” en el norte de la misma manera que hay nortes en el sur, que si somos coherentes con lo que decimos no podemos defender la Cobertura Universal en Salud a través de Sistemas Públicos de Salud para Mozambique por ejemplo y no hacerlo para España, donde se tiende a la privatización y no cubrir a todas las personas. Esto nos debe llevar a mantener posturas más “políticas” de crítica a lo que hacen los gobiernos aquí y allí en contra del derecho a la salud, a denunciar políticas injustas que aumentan la desigualdad. También nos debe llevar a unirnos a todos los movimientos sociales que defienden que otro mundo no solo es posible sino imprescindible y cada día más urgente. Hablo de organizaciones medioambientales, sociales, de defensa de derechos como la salud, educación, de los inmigrantes, etc. En definitiva debemos integrarnos en los llamados movimientos sociales emancipadores que proponen esas alternativas al modelo social de las que he hablado antes.

El doctor Eduardo García, nuevo presidente de medicusmundi en España.

El doctor Eduardo García, nuevo presidente de medicusmundi en España.

Eduardo, asumes la presidencia de una organización que lleva 50 años trabajando por el Derecho a la Salud, ¿qué implica para ti a nivel personal?

Una responsabilidad enorme y un reto ilusionante. Estos cargos, siempre tienen su carga, especialmente de responsabilidad. De momento ya cuesta dormir igual de bien que hace unas semanas pero espero irme relajando con el tiempo y que al final lo que quede sea el reto y sobre todo ser capaz de afrontarlo.

¿Qué retos/objetivos te marcas?

Que cuando acabe mi mandato de dos años, medicusmundi siga siendo al menos lo que es hoy, una ONGD de referencia en cooperación en salud. Por otro lado, que la nueva visión de la cooperación que queremos hacer y que hemos definido en el proceso de reflexión que cerramos en El Escorial en marzo y ahora en Teruel, nos permita crecer como Federación y a cada una de las asociaciones miembro no tanto en cuanto a los proyectos o programas que llevemos adelante o al dinero que seamos capaces de gestionar, sino como focos de desarrollo humano para cada uno de nuestros socios, voluntarios, trabajadores de medicusmundi y, como no, para todos los beneficiarios de nuestras acciones y las organizaciones del sur con las que trabajamos.

Seguimos inmersos en una situación difícil en la que solo oímos hablar de recortes, riesgo, crisis… ¿es un buen momento para ser presidente de medicusmundi o hubiese sido más fácil no aceptar la propuesta?

Quedarse en casa siempre es más cómodo. Yo pienso desde siempre que todos tenemos un compromiso con el tiempo que nos toca vivir, un compromiso con las generaciones anteriores a nosotros y su esfuerzo por dejarnos un mundo mejor, y con las generaciones futuras en el sentido de seguir mejorando el mundo.

Hoy en el mundo se produce comida para alimentar a todas las personas de sobra y sin embargo cada día mueren miles de personas de hambre. Hoy la gran mayoría de las enfermedades que hace un siglo mataban de forma masiva o están erradicadas o son prevenibles o perfectamente curables y sin embargo miles de personas sobre todo niños mueren por diarreas, sarampión o malaria.

Con esto quiero señalar que hoy el mundo podría ser muy bueno y sin embargo la desigualdad mata y lo hace por desidia y falta de voluntad política. Por eso el compromiso que decía antes, para mi consiste en hacer lo posible para que este mundo sea justo, acabar con la desigualdad y asegurar que el crecimiento económico insostenible no termine por destruirlo.

¿Es optimista ante el futuro que nos espera?

Si no lo fuera no estaría aquí. Estoy convencido que es posible, que podemos conseguirlo a pesar de los evidentes peligros en forma de guerras en busca de recursos (petróleo, gas, agua, tierra, minerales…), a pesar del cambio climático que tenemos la obligación urgente de detener, a pesar de la falta de democracia, a pesar del riesgo de recaer en populismos y fundamentalismos de cualquier tipo religioso o político. A pesar de todo ello sigo creyendo que es posible.

Un deseo para los próximos años:

Seguir siendo optimista me parece un buen deseo. Que la gente, el 99%, se empieza a movilizar en defensa de sus derechos, porque ese es el camino para que podamos decir que empezamos a ver algún signo de que el mundo va cambiando.

Entrevista realizada por Laura Quintín, de medicusmundi aragón.

Una mirada desde Bolivia

Guillermo García-Almonacid es socio de Medicus Mundi Madrid desde hace años y ha participado en la asociación como voluntario y miembro de la Junta Directiva. Hace unas semanas ha tenido la oportunidad de visitar Bolivia para cerrar un proyecto de mejora de la salud materna e infantil en Rurrenabaque y conocer la nueva zona donde nuestra asociación apoyará la nueva política de salud del gobierno boliviano. En estas líneas nos cuenta algunos de los momentos de su viaje.

Hospital de Rurrenabaque

Cuando te conviertes en testigo sin querer, y observas, con el consiguiente derrumbe personal de todos tus esquemas, que la posibilidad de seguir viviendo o no para un niño de 12 años, desnutrido, enflaquecido y tumbado en una vieja cama del hospital, tiene el precio de 9 euros que ese hospital no puede pagar, constatas una vez más con tristeza, impotencia y rabia que esta sociedad no funciona.
En ese momento te rebelas contra todo lo que hay a tu alrededor. Contra ti mismo. Te cuestionas rápidamente muchas cosas del Norte y del Sur. Tratas de encontrar lo que realmente debería servir para la construcción, entre todos y todas, de un mundo más lógico y justo que evitase ésta y otras penosas situaciones. Intentas buscar una solución mágica y, a la vez, colectiva.

Un médico del Hospital de Rurrenabaque muestra el nuevo ecógrafo adquirido.

Un médico del Hospital de Rurrenabaque muestra el nuevo ecógrafo adquirido.

Luego, casi de inmediato, te das cuenta que la fuerza adquirida se empieza a diluir. Te tienes que ir. Triste, compruebas que toda tu rebelión se ha reducido a un parche, nada más, que deja resuelto, quizá afortunadamente, lo vital para el hoy. Pero, después, vendrá el mañana; el pasado mañana y el mes y el año siguientes…. Y, para entonces, ¿qué?

Altiplano

Nuestro destino son los Centros y Puestos de Salud de las comunidades de Huanco, Yanahuaya, Aucapata, Ayata, Mollo, Cuma y Sococoni, en la provincia de Muñecas, dentro del Departamento de La Paz (Norte de la ciudad de La Paz). Más del 99% de esta población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y, aproximadamente, el 68% de la misma vive en condiciones de indigencia (falta de medios para alimentarse y vestirse).

En esta zona, las distancias no se miden en kilómetros. Más bien en tiempo. Y este tiempo se debe tomar con calma y con paciencia. Al ritmo que marca la naturaleza.

Niños en la comunidad de Huanco.

Niños en la comunidad de Huanco.

Transitar por sus tortuosos caminos pre andinos, más cerca del sol y de las estrellas que estamos acostumbrados y, en medio de parajes de inusitada belleza solitaria, predispone a cualquier tipo de sorpresa que compensa, con creces, el miedo inicial y gratuito que se va adquiriendo conforme abandonamos los pocos kilómetros de pistas asfaltadas que se tienen, para poder llegar al lugar objetivo de la visita.

Dentro del marco de la “Salud Familiar Comunitaria e Intercultural”, promovido por el Gobierno Boliviano con el fin de contribuir a la eliminación de la exclusión social sanitaria; reivindicando y fortaleciendo la participación social en la toma de decisiones en la gestión de la salud, teniendo en cuenta a la persona, familia y comunidad; respetando, valorando y articulando la medicina biomédica y la tradicional de los pueblos indígenas para mejorar las condiciones de vida, Medicus Mundi Madrid trabaja en el proyecto, financiado por el Ayuntamiento de Fuenlabrada, “Implementación de la Política de Salud Familiar Comunitaria e Intercultural en la provincia de Muñecas”.

He de confesar que los días de convivencia con las comunidades beneficiarias de este proyecto, tan aisladas, diferentes y activas –a pesar de sus limitaciones- me han dejado una experiencia y aprendizaje difícilmente de olvidar.

El colorido original, ya desgastado, de las raídas ropas de sus habitantes, junto al sincero recibimiento de éstos, compartiendo la palabra y los pocos o muchos alimentos con los que nos obsequiaban.

Las múltiples reuniones en las que, además de hablar todos los participantes de forma organizada, nos daban por escrito sus necesidades inmediatas, con la esperanza de que las guardásemos a buen recaudo y así, quizá, poderlas solucionar algún día.

A veces te llegabas a sentir como un rey mago, casi posibilitador aunque al final ficticio. En ese momento era cuando, también, intentabas explicarles la realidad de la Cooperación Española. Que ya no es como antes. Insistes, para no crear falsas expectativas, aunque, a la vez, pienses que todavía podríamos hacer muchas cosas.

Guillermo con personal de Medicus Mundi Bolivia, CEDEC y sanitarios y comunarios de Sococoni.

Te contagias del trabajo, de la ilusión, del planteamiento y de las ganas de transformar con las que un puñado de médicos, enfermeras y enfermeros, con medios muy reducidos, intentan que sus paisanos pobres tengan un digno acceso a la salud.

Finalmente llega la despedida. Con un deseo, convertido en esperanza para ellos y obligación para ti: hacer llegar a todos y todas que quieran oír, aquí en el Norte, las carencias de estos pueblos olvidados que traes apretadas en la maleta, para intentar darles solución.

Vuelta

Cambio de horario. Apertura de la maleta. Recuerdos y reflexiones. Luego, necesidad inmediata de exteriorizar las vivencias. De compartirlas con conocidos y desconocidos. Cuantos más mejor.
De nuevo el mismo pensamiento. Pero más reforzado. No podemos olvidarnos de concluir los caminos que faciliten el acceso a la salud para todos los seres humanos.

Guillermo García-Almonacid (Medicus Mundi Madrid)

“Invertir en el futuro. Vencer a la malaria”

Bajo este lema se celebra el 25 de Abril el  Día Mundial del Paludismo o Malaria. medicusmundi sostiene que la celebración de un día mundial contra la Malaria no tendría sentido si no lo vemos como una ocasión para poner de relieve la necesidad de inversiones continuas (públicas y privadas)  y de un compromiso político duradero para la prevención y el control del paludismo.

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De las enfermedades olvidadas, la malaria es quizás el caso más sangrante ya que tiene un tratamiento sencillo y barato: apenas dos días de medicación, si se diagnostica a tiempo y  que cuesta menos de ocho euros. Y con un método de prevención muy eficaz como son las mosquiteras impregnadas que tiene un coste de unos 6€ la unidad. En África, por ejemplo, más de 700 millones de mosquiteros tratados con insecticida ya han ayudado a reducir drásticamente las tasas de la malaria, especialmente entre los niños y las mujeres embarazadas.

Malaria y pobreza están íntimamente conectadas, siendo esta enfermedad prácticamente insuperable para los países más empobrecidos del mundo, que muestran un círculo vicioso de pobreza extrema y mala salud. Por ello, controlar la malaria no solo sirve para mejorar la salud humana: potencia además el bienestar social y el desarrollo económico. Sin embargo, con la excusa de la crisis económica, la Ayuda Oficial al Desarrollo ha tenido un recorte del 70% en los últimos cuatro años, actuación ilógica, temeraria, y que no es proporcional al recorte en otras partidas presupuestarias (La Salud en la cooperación. Informe 2013). Como siempre, el África subsahariana ha sido la gran damnificada, viendo cómo las ayudas del Estado español a sus países se han reducido de los 1.080 millones de euros que se destinaban en 2008 a unos 220, es decir, un 80% menos.

En este escenario de recortes, la financiación mundial para el control de la malaria se ha estancado y a pesar de que se han aportado más de la mitad de los fondos necesarios para lograr que el número de muertes de malaria se reduzca casi por completo antes del plazo de 2015 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, existe aún un déficit anual de cerca de 3.000 millones de dólares. Un déficit que está provocando que, por ejemplo, lleguen menos mosquiteras a los hogares africanos o que se estén recortando la inversión en investigaciones para lograr encontrar una vacuna eficaz y desarrollar  nuevas soluciones y estrategias para combatir la malaria. En este sentido la Dra. Odile Leroy, directora ejecutiva de la EVI (Iniciativa Europea de Vacuna) sostiene que “ el desarrollo de las vacunas de próxima generación contra la malaria es de extrema importancia para maximizar el impacto de otras herramientas ya en uso diseñadas para salvar vidas. A fin de continuar el progreso alcanzado hasta hoy, se deben mantener o aumentar los niveles de financiación”.

Pese a todo cabe decir que desde el año 2000, la tasa de mortalidad por malaria entre niños pequeños ha disminuido a la mitad y más de 3,3  millones de vidas se han salvado, reduciéndose las tasas de mortalidad en un 42% en todo el mundo y un 49% en África. Esto supone una reducción de la incidencia del paludismo en un 25% en todo el mundo y un 31% en África, según sostiene Informe mundial sobre el paludismo 2013.

A pesar de estos avances, la malaria continúa teniendo un enorme impacto en la salud de los seres humanos. Se registraron 207 millones de casos de malaria en 2012 y 627.000 muertes, en su mayoría menores de 5 años del África subsahariana, aunque estas cifras pueden ser mayores si se tiene en cuenta la escasez de medios para diagnosticar y registrar los casos. Lamentablemente, hay aún demasiados casos que siguen sin someterse a análisis, no son registrados ni reciben tratamiento alguno.

Reseñar que, si bien la malaria afecta sobre todo a los más pobres del mundo, son muchas las zonas del planeta que pueden sentirse amenazadas por ella,  incluidos países donde la amenaza había sido erradicada. Así por ejemplo en Aragón, en los últimos diez años se han registrado 309 casos de malaria, todos importados, excepto el ocurrido en 2010 en Sariñena (Huesca), una patología que en España era endémica hasta 1967 y sobre todo de zonas húmedas, como pueden ser el Delta del Ebro o las marismas del Guadalquivir.

Por todo ello, medicusmundi reitera su llamamiento a que se mantengan la inversión, el compromiso y la voluntad política de mejorar la prevención y el control de la malaria, crear conciencia acerca de esta epidemia como un problema de salud global con graves repercusiones sobre el desarrollo de los países del Sur, e impulsar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en relación a la salud. Reivindica, además, que sea priorizada la malaria dentro de los esfuerzos de cooperación internacional al desarrollo, promoviendo el acceso universal a medidas efectivas, poniendo fin al sufrimiento innecesario que causa una enfermedad que se puede prevenir y tratar.

 La cooperación internacional no es sólo un lujo de épocas de bonanza, sino un imperativo moral para unas relaciones internacionales sanas y responsables. Y para seguir paliando el sufrimiento que provoca la malaria es necesario que la comunidad internacional facilite la financiación necesaria para proteger a todos los grupos en riesgo y apoye la investigación y la innovación que conduzcan al desarrollo de nuevas herramientas de prevención, detección y tratamiento… aunque no todo vale,  por lo que exigimos a los Gobiernos una estrategia eficaz, que fortalezca el sistema de salud en su conjunto, teniendo siempre en cuenta la cultura y tradiciones locales.

 

Luchar por la salud a partir de 2015

Quedan 279 días para que llegue 2015, el año que se marcó la comunidad internacional para dar cumplimiento a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Desde hoy a la llegada del nuevo año morirán cada día 19.000 niños menores de 5 años, 800 mujeres por causas relacionadas por el embarazo o el parto y la tuberculosis matará también a diario a 3.800 personas. Cifras que demuestran que, aunque se han producido avances que debemos celebrar, muchos y en poco tiempo, como se puede ver en la web de Naciones Unidas sobre los ODM, el marco que se planteaba en la Declaración del Milenio, además de poco ambicioso carecía de algo fundamental, que era plantearse cómo se iban a conseguir todos los objetivos y metas planteados.

En un contexto en que la ayuda al desarrollo ha sufrido en cuatro años un recorte del 70% y en el que, como nos recuerda Mercedes Ruiz-Giménez, mientras “aquí contamos el número de parados, hay países donde lo que se cuenta es el número de muertos”, surge el planteamiento de en qué vamos a centrar nuestros esfuerzos para garantizar el derecho a la salud de todas esas personas excluidas que aún no pueden disfrutar del mismo. Es decir, ¿cómo se tratará la salud en la agenda para el desarrollo a partir de 2015?

Foto: Samuel Sánchez.

Foto: Samuel Sánchez.

En un mundo en el que cada año unos 150 millones de personas se enfrentan a gastos sanitarios catastróficos y 100 millones se ven arrastradas a la pobreza por el pago directo de los servicios sanitarios, la Organización Mundial de la Salud (OMS), se plantea la Cobertura Sanitaria Universal como la vía primordial de trabajo: es decir, garantizar que todas las personas puedan tener acceso a la salud aumentando la cobertura de los servicios sanitarios.

Para medicusmundi este nuevo marco de referencia se queda corto, pues si bien estamos de acuerdo en poner sobre la mesa sistemas de financiación que eviten que la gente caiga al precipicio de la pobreza por pagar los servicios sanitarios, ésta sería sólo una parte del trabajo.

Una de las cuestiones fundamentales a trabajar será la de los determinantes sociales de salud, todos aquellos factores que influyen en la salud de la población y que se salen del ámbito de la prestación de servicios sanitarios: la lucha contra la erradicación de la pobreza, el acceso a la educación, el poder disfrutar de agua en buen estado, cómo te alimentas, el cuidado de la naturaleza… Factores que se suman a otras luchas necesarias como conseguir unas políticas fiscales justas, una apuesta por las políticas sociales, unas políticas migratorias que pongan el foco en las personas y unas políticas macreoecónomicas que dejen de estrangular a las poblaciones más frágiles.

También es importante el cómo lo hacemos: hace mucho que ha llegado la hora de formular políticas de abajo hacia arriba, es decir, teniendo más en cuenta a la población, fomentando su participación y consiguiendo resultados más duraderos a la largo plazo.

El derecho a la salud es fundamental e indispensable para que las personas puedan gozar del resto de derechos. Es obligatorio para los Estados garantizar que todas las personas puedan disfrutar de este derecho en iguales condiciones. Unas políticas de salud pública y de redistribución de la riqueza que consigan acortar la brecha entre ricos y pobres en el acceso a la salud no sólo son posibles, sino de obligado cumplimiento por parte de los Estados. Nuestro deber como ciudadan@s: Exigirlas.

Francisco José Vega

DOCUMENTO: Declaración de Medicus Mundi sobre la salud en la agenda para el desarrollo después de 2015.