Medicus Mundi se une a “Acción por la salud global”

¿Por qué pedimos el 0,1% del PIB para cooperación en salud? Es un cálculo muy simple que nos lo explica en este vídeo el economista Jeffrey Sachs. Una cantidad ridícula para conseguir la universalización de la atención primaria.

Medicus Mundi se ha unido a la red “Acción por la Salud Global” recientemente para reforzar nuestra tarea de incidencia política y contribuir garantizar el Derecho a la Salud en los países empobrecidos.

Lo importante no es el cooperante

El 8 de septiembre se celebra cada año el Día del Cooperante, como una manera de reconocer públicamente la labor de los profesionales de la cooperación, y la difusión de los valores que representan en la lucha por la erradicación de la pobreza.

En una organización como Medicus Mundi, las personas juegan un papel central, porque son las que alimentan el compromiso ético y la voluntad de cambio que inspira toda nuestra acción. No se puede entender el trabajo en una ONGD sin identificarse personalmente y comprometerse con la filosofía y los objetivos de la misma.

En la tarea de las ONGD de búsqueda de mayores niveles de justicia social y de lucha por la igualdad de derechos de todas las personas, los cooperantes juegan un papel fundamental, pues son la correa de transmisión que ayuda a impulsar los cambios que queremos conseguir, pero no debemos olvidar que nuestro fin es hacer que las personas y los pueblos sean dueños de su futuro y que cada pueblo, debe ser, en fin, el protagonista de su propio proceso de cambio.

Quizá olvidamos esto demasiado a menudo, porque, como nos dice el cooperante Jordi Raich, “lo importante no es el cooperante, sino el significado de su existencia, y existe porque los gobiernos de todo el mundo fracasan una y otra vez a la hora de cumplir sus promesas de erradicar la miseria, acabar con las desigualdades o garantizar la salud”.

Vivimos una época de regresión, de retrocesos en la política social, básica para que se reduzca la brecha entre ricos y pobres, para que muchas personas puedan escapar del círculo de exclusión al que se han visto sometidos por un sistema depredador y en este contexto, la cooperación al desarrollo está siendo una víctima más de unas decisiones políticas que lejos de intentar reducir las injusticias del sistema, las fomenta.

Reconocer públicamente la labor y el compromiso de las personas que han decidido dedicar su vida a la cooperación está bien, pero los conciertos y las actividades infantiles se quedan cortos ante un panorama en el que primero, se aprueba un Estatuto del Cooperante que no profundiza  todo lo que debería en la mejora de las condiciones laborales de estas personas y después se recorta sin piedad, como si esto no fuera a afectar a la calidad de las acciones que se ponen en marcha y, por tanto, a la vida de las personas más vulnerables.

Un mundo justo, un mundo sano, pasa por la plena realización de los derechos humanos de todas las personas, por lo que se hace más necesario que nunca el trabajo de la cooperación al desarrollo para ayudar a fortalecer las capacidades de aquellos que trabajan por ser dueños de su propio futuro y para recordar a los Estados, principales garantes de los derechos de las personas, su obligación de cumplir con sus responsabilidades.

Puedes visitar la página de la Asociación de Profesionales de la Cooperación para saber más sobre la labor de los y las cooperantes. También puedes leer el comunicado de la Coordinadora de ONGD de España: “Poco que celebrar y mucho que denunciar en el Día del Cooperante“.

Fran Vega

Un mundo enfermo de crisis

Aunque desde una perspectiva histórica la salud mundial ha mejorado sensiblemente en las últimas décadas, se mantiene, e incluso en ocasiones se incrementa, la brecha entre la salud de las poblaciones más enriquecidas y las más vulnerables.

Así comienza el Informe 2011 “La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria“, elaborado por las ONGD medicusmundi, Médicos del Mundo y Prosalus, que también destaca los drásticos recortes que se están produciendo en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), en nuestro país: el estudio destaca negativamente el descenso de 654 millones de dólares de la AOD española frente al comportamiento del resto de los países de su entorno, que situó la ayuda internacional en128.720 millones de dólares (un 7,5% de incremento). Dentro de estos recortes, la ayuda destinada a mejorar la salud de los más pobres, sufre una importante bajada y se sitúa en porcentajes del año 2006.

En el mismo sentido apunta el informe “La ayuda española al desarrollo y los retos de salud global. Una receta para el cambio” elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona. Su autor principal, Gonzalo Fanjul, plantea cambiar un modelo de cooperación “más basado en el volumen del gasto que en la calidad de los programas” y aboga por aprovechar este momento para abordar una reforma en profundidad del sistema de cooperación “que mitigue el efecto de unos recortes en sí muy preocupantes”. Podéis leer más en su blog 3500 millones.

La imagen es de Médicos del Mundo

El mundo enferma y muchos de los avances obtenidos en materia de salud en los últimos años se tambalean debido a la crisis, utilizada como excusa para recortar los derechos de los más pobres. Un virus llamado crisis está debilitando cada vez más los sistemas públicos de salud en todo el mundo y cortando de raíz el crecimiento de los de los países más pobres.

Es ahora más que nunca cuando debemos apostar por la cooperación al desarrollo para no dejar en la cuneta a miles de personas que no han creado la crisis pero están sufriendo gravemente sus consecuencias, pagándola incluso con sus vidas. Y dentro de la cooperación, sectores como salud y educación deben tener un papel principal.

Una mayor eficacia en la ayuda es algo que las ONGD llevan reclamando años, pero ahora que se reducen los fondos resulta fundamental para luchar contra esa enfermedad llamada pobreza.

Escrito por Fran Vega.

Indignación

Decir que la crisis no afecta por igual a todos es una obviedad, pero a veces es imposible no tener la sensación de que se están riendo de nosotros cuando en cuestión de cinco minutos uno lee un correo sobre la disminución de la Ayuda Oficial al Desarrollo y a continuación lee dos noticias sobre la nueva lista que ha hecho pública la revista Forbes con los más ricos del mundo, entre los que destacan Mark Zuckerberg, ominipresente en nuestras vidas como creador de Facebook y Amancio Ortega, el fundador de Zara y dueño del imperio Inditex, que también ha visto aumentada su fortuna en este último año.

Como decíamos, mientras se hacen públicas listas de este tipo sin ningún atisbo de rubor, la Coordinadora de ONGD para el Desarrollo (CONGDE),  se muestra preocupada porque el Plan Anual de Cooperación Internacional para 2011 recoge un recorte de los fondos destinados a desarrollo de más de 1.000 millones de euros respecto al pasado año.

Y no sólo recortamos en cantidad, sino también en calidad, pues se reduce el dinero para sectores básicos como la educación, el agua y la salud. Dentro de este último campo de la ayuda resulta especialmente preocupante el recorte en salud sexual y reproductiva, que afectará especialmente a la vida de las mujeres en los países en desarrollo y acentuará las diferencias de género.

La foto es de robinsoncaruso en Flickr.

Aumentan las diferencias entre ricos y pobres. Da igual que sean ricos de aquí y pobres de allí o ricos de allí y pobres de aquí. No merece la pena hacer esa diferenciación en la que muchos nos intentan hacer caer para al final enfrentar a pobres contra pobres. Cada vez somos tratados menos como ciudadanos y más como consumidores y mano de obra.

Nos sobran los motivos, más que para sentirnos preocupados, para sentirnos indignados.

Fran Vega

Las personas primero

La crisis no puede ser excusa para, de entre todos los recortes posibles, elegir suprimir servicios básicos como salud o nutrición a los más de mil millones de personas que hoy mismo están viviendo en situación de extrema pobreza.

Firma el manifiesto y súmate a las personas que exigimos un modelo de desarrollo más equitativo, justo y sostenible en el que no paguen la crisis las personas más vulnerables.

Escrito por Fran Vega.

Malos tiempos para la justicia

Tenía que pasar y ya ha pasado. La crisis, que ya estaba afectando a los más pobres, les va a tocar ahora más de lleno: el Gobierno español anunciaba la semana pasada un recorte de  la ayuda de 300 millones de euros en 2010 y 500 millones en 2011.

A partir de ahí, como se esperaba, han venido las reacciones en cascada. Los primeros han sido la Generalitat Valenciana, con un recorte del 30% en ayuda, y el Ayuntamiento de Madrid, que anuncia en un comunicado en su web que “las subvenciones de 2010 se reducirán y se suspenderán las de Cooperación al Desarrollo”.

El Gobierno ha abierto la veda incluyendo los recortes en cooperación entre sus nueve medidas para la reducción del déficit. Ahora para las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, reducir o incluso eliminar la ayuda, apenas tiene ya, si es que antes lo tenía, coste político.

La foto es de Carlos Capote en Flickr.

Nos alejamos del cumplimiento de los Objetivos del Milenio, qué más da, los objetivos en sí quizá no importen tanto. Lo que importa es que no nos duela que, por ejemplo, el número de personas que pasan hambre haya superado por primera vez en la historia los 1.000 millones.

Decía Carlos Taibo en una entrevista para medicusmundi que “en la crisis del 29 los brokers y banqueros se suicidaron: en la actual piden fondos a los gobiernos”. Mientras, los más vulnerables, los que no han generado la crisis y los que más necesitan ahora nuestra ayuda, son las que más la van a sufrir.

Cooperar debe ser una cuestión de justicia, no de caridad. Malos tiempos para la cooperación. Malos tiempos para la justicia.

Escrito por Fran Vega.