Lo importante no es el cooperante

El 8 de septiembre se celebra cada año el Día del Cooperante, como una manera de reconocer públicamente la labor de los profesionales de la cooperación, y la difusión de los valores que representan en la lucha por la erradicación de la pobreza.

En una organización como Medicus Mundi, las personas juegan un papel central, porque son las que alimentan el compromiso ético y la voluntad de cambio que inspira toda nuestra acción. No se puede entender el trabajo en una ONGD sin identificarse personalmente y comprometerse con la filosofía y los objetivos de la misma.

En la tarea de las ONGD de búsqueda de mayores niveles de justicia social y de lucha por la igualdad de derechos de todas las personas, los cooperantes juegan un papel fundamental, pues son la correa de transmisión que ayuda a impulsar los cambios que queremos conseguir, pero no debemos olvidar que nuestro fin es hacer que las personas y los pueblos sean dueños de su futuro y que cada pueblo, debe ser, en fin, el protagonista de su propio proceso de cambio.

Quizá olvidamos esto demasiado a menudo, porque, como nos dice el cooperante Jordi Raich, “lo importante no es el cooperante, sino el significado de su existencia, y existe porque los gobiernos de todo el mundo fracasan una y otra vez a la hora de cumplir sus promesas de erradicar la miseria, acabar con las desigualdades o garantizar la salud”.

Vivimos una época de regresión, de retrocesos en la política social, básica para que se reduzca la brecha entre ricos y pobres, para que muchas personas puedan escapar del círculo de exclusión al que se han visto sometidos por un sistema depredador y en este contexto, la cooperación al desarrollo está siendo una víctima más de unas decisiones políticas que lejos de intentar reducir las injusticias del sistema, las fomenta.

Reconocer públicamente la labor y el compromiso de las personas que han decidido dedicar su vida a la cooperación está bien, pero los conciertos y las actividades infantiles se quedan cortos ante un panorama en el que primero, se aprueba un Estatuto del Cooperante que no profundiza  todo lo que debería en la mejora de las condiciones laborales de estas personas y después se recorta sin piedad, como si esto no fuera a afectar a la calidad de las acciones que se ponen en marcha y, por tanto, a la vida de las personas más vulnerables.

Un mundo justo, un mundo sano, pasa por la plena realización de los derechos humanos de todas las personas, por lo que se hace más necesario que nunca el trabajo de la cooperación al desarrollo para ayudar a fortalecer las capacidades de aquellos que trabajan por ser dueños de su propio futuro y para recordar a los Estados, principales garantes de los derechos de las personas, su obligación de cumplir con sus responsabilidades.

Puedes visitar la página de la Asociación de Profesionales de la Cooperación para saber más sobre la labor de los y las cooperantes. También puedes leer el comunicado de la Coordinadora de ONGD de España: “Poco que celebrar y mucho que denunciar en el Día del Cooperante“.

Fran Vega

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Las enfermedades de la pobreza en el Centro de Salud de Daroca

Las enfermedades de la pobreza, la exposición de medicusmundi sobre la situación de millones de personas en todo el mundo, que ven vulnerado su derecho a la salud, estará en el Centro de Salud Daroca del 9 al 20 de enero de 2012.

Campaña de vacunación en Mozambique. Samuel Sánchez

Campaña de vacunación en Mozambique. Samuel Sánchez

La exposición se enmarca en unas jornadas que también incluyen la celebración de dos conferencias . La primera, titulada “Las enfermedades de la pobreza” , será el 17 de enero a las 11:00 h. de la mañana en el Centro Municipal de Mayores Manuel Aleixandre (Avda. Daroca, 54) y correrá a cargo de Antonio Cabrera, médico en el C.S. Daroca y cooperante de medicusmundi en Mozambique.

El 19 de enero a las 14:00 h. en el Centro de Salud Daroca (Avda. de Daroca, 4), se celebrará la conferencia “La cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria en salud” . En esta conferencia participarán Sandra Sánchez Lozano , médico de familia en el C.S. Gregorio Marañón (Alcorcón) y cooperante en Mozambique y Haití con Médicos del Mundo, y Begoña Hernández Olivares , enfermera en el C.S. Daroca y voluntaria en Marruecos con la Fundación Acción Geoda.

Todas las actividades son gratuitas y están abiertas a todas las personas que quieran acercarse a conocer un poco más sobre la lucha de millones de personas en todo el mundo por poder disfrutar del derecho a la salud.

Costumbres y desarrollo

El África Subsahariana comprende una importante diversidad tanto geográfica, como cultural. Y es ante la basta diversidad cultural, que uno queda sorprendido cuando observa como se repiten, en diferentes latitudes y por diferentes pueblos, ritos, formas de actuar y actividades.

Una de las formas de ahorro en África, consiste en la agrupación de varias personas, en general vecinos o compañeros de trabajo, de manera que se ponen de acuerdo en la aportación monetaria individual que cada uno tiene que hacer mensualmente (a veces el montante total del salario mensual), tantos meses como personas se han agrupado, de forma que cada mes uno de ellos recibe el total del dinero.

Esto les permite en general renovar, rehabilitar o construir nuevas casas, a la vez que durante los meses en que sus ingresos mensuales se ven diezmados, se ven en la necesidad de desarrollar estrategias de supervivencia familiar, generalmente basadas en el mutuo apoyo entre familiares y vecinos.

Cabo Delgado. Mozambique. Samuel Sánchez

El respeto hacia los mayores se expresa de diferentes maneras dentro de las diferentes culturas de África. Y es en el saludo persona a persona donde primero se expresa dicho respeto. Damos la mano derecha mientras que la mano izquierda se sitúa más o menos a la altura del codo derecho, como si sustentara dicho brazo.

También suele ser señal de respeto, el no mirar directamente a los ojos del interlocutor, o podríamos decir, que la mirada directa a los ojos de nuestro contertulio puede ser interpretada como una señal de desafío.

Igualmente podemos observar como, al saludar de forma general a un grupo de personas, al entrar en casa de alguien y saludar a sus moradores o simplemente al entrar en un lugar publico y saludar a la concurrencia, la persona en cuestión levantara las manos enseñando sus palmas a la vez que saluda, mostrando respeto y expresando sus deseos de paz y buenas intenciones.

Un enriquecedor conjunto de elementos, algunos quizás ancestrales y otros de surgimiento más próximo, que en el devenir de los actuales procesos a los que se enfrentan los pueblos africanos, quién sabe si perduraran en el tiempo o se diluirán en el frenético ritmo que marca el desarrollo.

Escrito por Ignacio Puche, cooperante en Mozambique.

Compañeros de viaje

Los sonidos, los olores, lo visto día a día, el tacto de las cosas y las comidas, los recuerdos de esos años de infancia pasados en uno de tantos pueblos de nuestra geografía ibérica, el repaso al camino seguido por los sonidos, los olores, las visiones del día a día, del tacto y del sabor de las comidas. El desarrollo de nuestra vida y de nuestro entorno. Y se me hace difícil no rememorar aquellos años, cuando por delante de casa o andando por las cunetas veo a niñas, puede que con edades de seis años en adelante, acarreando agua, o leña, o panelas, o atillos, a la vez que trasportan a sus hermanos pequeños a horcajadas sobre sus costas, cuando al parar el coche en ciertas aldeas camino de los lugares de intervención, niños de todas las edades, se acercan a vendernos mandioca, o tomates, o erbillas, o plátanos, y al percibir que no vamos a comprar salen corriendo a la busca de clientes en otro coche.

Y al repasar aquellos años de infancia y juventud surgen siempre dos pensamientos recurrentes, por un lado los momentos pasados en la escuela y el instituto, los antiguos compañeros, la cantidad de cosas aprendidas a golpe de examen y por otro las jeringas de cristal inmersas en agua hirviendo, las salas de espera del centro de salud del barrio y algunos momentos de pánico infantil pasados allí.

Las ideas se entrecruzan, surgen y se desvanecen, las conclusiones no tardan por el peso de lo evidente, la educación y la salud han sido inmejorables compañeros de viaje, que nos han permitido realizarnos como personas y como sociedad. Compañeros que en algunos contextos pueden marcar la diferencia entre vivir o sobrevivir.

Escrito por Ignacio Puche, cooperante en Mozambique

Los 14 mandamientos del buen cooperante

No está mal que nos recuerden en qué consiste hacer bien las cosas. Nuestros compañeros de Medicus Mundi Navarra en el último número de su revista El Sur (pág. 18) recogen los 14 mandamientos del buen cooperante que ya propuso en 1995 Victor Viñuales en la revista Envío.

  1. Dejarás a la contraparte local protagonizar el proyecto.
  2. Estimularás la autoestima en la contraparte local.
  3. No ayudarás a quien no se ayuda a sí mismo.
  4. Cooperarás, no harás donaciones.
  5. Atenderás al proceso.
  6. Comprenderás la cultura local.
  7. Evitarás el norte-centrismo en tus análisis y en tu conducta.
  8. No impondrás, pero no lo aceptarás todo.
  9. No te engañarás: el poder está desigualmente repartido.
  10. Serás puente: traducirás las dos lógicas.
  11. Coordinarás tu proyecto con el de otros.
  12. Aceptarás que la meta no es ser querido por los pobres.
  13. Descubrirás que cooperar es aprender.
  14. Te convencerás de que la finalidad de la cooperación es desaparecer.

¿Nos los creemos? ¿Los cumplimos en nuestra práctica diaria?

Escrito por Antonio Cabrera.