De privilegiados y pobres

Hace ya treinta y tres años, el 5 de diciembre de 1980, la 34ª Asamblea General de Naciones Unidas estableció un ambicioso programa que permitiría acabar con la pobreza, el hambre y el subdesarrollo en el plazo de una sola generación. La propuesta más recordada de ese documento fue el que los países desarrollados dedicaran el 1% de su Producto Interior Bruto a ayuda al desarrollo del entonces llamado Tercer Mundo. Este 1% se desglosaría en dos partes, un 0’3% provendría de las ayudas de entidades privadas, iglesias y fundaciones, y lo restante, el 0’7%, sería de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), llevada a cabo fundamentalmente por las diversas administraciones públicas. Ahí nació el célebre 0’7%.

Fue un compromiso firme adquirido por todos los países, especialmente los desarrollados, que era a los que se pedía la aportación, entre ellos el nuestro. Ese plazo de una generación hoy, 33 años después, ya se ha cumplido. ¿Cómo se ha ido cumpliendo el compromiso? Las cifras son elocuentes:

  • En el momento en que se suscribió el acuerdo, 1980, los países desarrollados dedicaban, por término medio, un 0’5% de su PIB en ayuda pública a los países pobres, no se estaba muy lejos del objetivo propuesto.
  • En la actualidad, las cifras medias de AOD andan por el 0’25%. En nuestro país actualmente apenas la mitad de esa cifra.

Hemos ido hacia atrás.

Foto: Samuel Sánchez.

Foto: Samuel Sánchez.

Mientras tanto, en los últimos años hemos visto una marea incesante de poblaciones empobrecidas intentando entrar por todos los procedimientos en nuestro acotado mundo. Muchas decenas de miles de personas se han dejado la vida en ello, y muchos más los ahorros y el esfuerzo de años de sus familias. Incluso en la actual crisis, con el inmenso paro que tenemos, la marea de los más pobres no cesa, como hemos estado viendo este año con los ahogados en Lampedusa o como ponen de manifiesto las cuchillas añadidas a las alambradas de Melilla. Las barreras de agua, de alambre o de cemento pueden matar a las personas, pero no disminuirán el deseo de tantos millones de salir de su pobreza absoluta sin esperanza; nuestros gobiernos no conseguirán evitar que vengan por más medios que pongan porque la desesperación nunca respetó las barreras.

Sólo hay una solución, humana y justa, al drama de la inmigración: contribuir al desarrollo de las comunidades empobrecidas del sur, para que encuentren en su propia tierra los medios de vida, salud y educación, que les permitan una existencia digna. Ahí es donde estamos nosotros, las ONG de cooperación al desarrollo, ese es nuestro papel, por lo que surgimos y por lo que seguimos y seguiremos trabajando. Pero aceptando que esa es nuestra vocación fundamental, sentimos que se abren otros frentes en nuestro país: el aumento generalizado de la pobreza, los derechos de los inmigrantes, especialmente el derecho a la salud, los recortes en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, la acelerada evolución hacia una sociedad cada vez más desigual. Nuestra tarea  también está aquí, en España, no podemos quedar callados frente a las injusticias del norte por pensar que debemos desarrollar preferentemente nuestro trabajo en el sur.

Más allá de norte y sur, países desarrollados y países subdesarrollados, lo que hay son privilegiados (los menos) y pobres (los más). La injusticia social es global, la lucha contra ella no puede quedar compartimentada. El mismo compromiso que nos hace colaborar al desarrollo con Mozambique, República Democrática del Congo o Bolivia, nos hace defender el derecho a la salud, a la educación y a una vida digna para todos en nuestro país. Esa es también nuestra lucha, nuestra vocación como ONG, Medicus Mundi para todo el mundo.

Para saber más: http://www.rebelatecontralapobreza.org/

Carlos Valencia. Presidente de Medicus Mundi Madrid.

 

Virus del VIH/Sida: llegar a cero

En su informe “Juntos acabaremos con el sida”, ONUSIDA recoge los últimos datos sobre las cifras de nuevas infecciones por el VIH, la cantidad de personas que reciben tratamiento antirretrovírico, las muertes relacionadas con el sida y su impacto en la infancia. Un año más, desde medicusmundi observamos el 1 de diciembre, Día Mundial de Lucha contra el VIH/sida, para recordar que es necesario un clima que promueva el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, los derechos humanos, la dignidad y la igualdad de género para impedir que haya personas que sigan muriendo por causas relacionadas con esta enfermedad.

El mundo en que vivimos se merece un futuro sin VIH/sida. Nada menos que llegar a cero. Con esta atrevida consigna, ONUSIDA articula su nueva visión para el futuro del sida; un tiempo que vendrá con cero infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ¿Utópico? Lo cierto es que los avances hacia esta visión se están acelerando exponencialmente en diversas áreas. De acuerdo con el citado informe, las nuevas infecciones entre niños/as han descendido drásticamente por segundo año consecutivo. De los 1,5 millones de mujeres embarazadas que se calcula vivían con el VIH en países de ingresos bajos y medios en el año 2011, el 57% recibió medicamentos antiretrovíricos efectivos para prevenir la transmisión del virus a sus hijos/as, frente al 48% de 2010. Otro ejemplo recogido en el informe “Juntos acabaremos con el sida” cita en más de 8 millones las personas que, en el año 2011, recibían terapia antirretrovírica en países de ingresos bajos y medios, por encima de los 6,6 millonesde 2010, lo que se traduce en un aumento de más del 20%.

En cualquier caso, no hay lugar para la complacencia, y más y mejores resultados siguen siendo necesarios. Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a finales de 2011 había en el mundo unos 34,2 millones de personas infectadas por el VIH. Ese mismo año, contrajeron la infección unos 2,5 millones de personas, y 1,7 millones murieron por causas relacionadas con el sida, entre ellos 230.000 niños/as. Más de las dos terceras partes de las infecciones nuevas se producen en el África Subsahariana, que lleva una carga desproporcionada de la pandemia; según estimaciones actuales 22.5 millones de personas viven allí con el VIH, el 68% del total mundial.

África sigue siendo el continente más afecto por el virus del SIDA. Foto: Samuel Sánchez.

Ha de producirse aún un gran cambio social que sea capaz de frenar y revertir la epidemia de VIH. Así, las desigualdades sociales, legales, de género y económicas, continúan afectando la cobertura de los servicios contra el VIH. Ni que decir tiene que la crisis económica está opacando parte de los logros alcanzados en la lucha contra esta pandemia. La comunidad científica, ONGD del ámbito sanitario y otros movimientos sociales alertan de que los enormes avances científicos en el tratamiento y prevención de la infección a lo largo de los últimos años podrían verse amenazados por la reducción de los fondos que se invierten en la lucha contra esta enfermedad. Además, situaciones que siguen produciéndose tales como el estigma, la discriminación, la penalización, ladesigualdad de género y la violencia contra las mujeres equivalen a optar por perpetuar el VIH.

La implicación de la sociedad civil en la cuestión del VIH/sida es esencial. Sin embargo, en España y debido a la política de recortes en gastos sociales del gobierno, la Coordinadora Estatal de VIH/Sida (CESIDA) ha mostrado su “disconformidad y malestar” con la propuesta de resolución de subvenciones del Plan Nacional Sobre el Sida, publicada el pasado 20 de noviembre, y ha advertido de que implicará la “desatención y desprotección” de un número “muy importante” de personas vulnerables a tener esta enfermedad. Desde CESIDA también avisan de que este Plan va a suponer el cierre de entidades que daban respuesta a diario a las necesidades de los usuarios. Y es que, el presupuesto destinado a entidades que trabajan en el ámbito del VIH para este ejercicio 2012 se ha reducido en un 66% con respecto al ejercicio pasado, por lo que, a su juicio, esta reducción “merma seriamente” la capacidad de las entidades para dar respuesta a una realidad que la Administración “no da respuesta”.

La innovación en recursos y conocimientos científicos debe ir acompañada de una innovación en el activismo en torno a esta epidemia. Una ciudadanía informada, sólida y organizada puede exigir el cumplimiento de los compromisos adoptados en el marco de la lucha contra el VIH/sida.

Personas que languidecen en las prisiones de Mozambique

“Alrededor del 38 por ciento de las personas encarceladas en Mozambique lo están pese a no haber sido juzgadas y condenadas. Muchas de ellas han sido detenidas sin motivos suficientes y permanecen en prisión preventiva más tiempo del que permite la legislación mozambiqueña”.
Es el caso de Ana Silvia, encarcelada por la acusación de matar a su madre. Nos lo cuenta en este artículo Muluka-Anne Miti, investigadora sobre Mozambique de Amnistía Internacional.

1980-2012 En Memoria de Dña. Cooperación Internacional para el Desarrollo

El 17 de octubre es el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza y este año con más motivos que nunca la Alianza Española contra la Pobreza manifiesta el rechazo a la política de recortes que empobrece cada vez más a la población, dentro y fuera de nuestro país.
En España, casi 13 millones de personas viven ya en situación de pobreza y exclusión (el 26,7% de la población). En el mundo 1.400 millones de personas sufren pobreza extrema y casi 1.000 millones sufren hambre y no tienen acceso al agua potable y otros servicios básicos como la salud y la educación.
En estos momentos todas las organizaciones y movimientos sociales tienen que plantar cara y hacer una lucha conjunta ante el aumento de la pobreza. La Alianza contra la Pobreza (una plataforma que reúne a ONGD, movimientos sociales, plataformas ecologistas, feministas, religiosas, sindicatos etc.) considera que hay otra forma de hacer política y convoca a la representación del funeral de las políticas públicas para rebelarse ante lo que no queremos que suceda. El 17 de octubre en la Puerta del Sol de Madrid; la política de Cooperación para el Desarrollo, junto a la educación, la sanidad, la dependencia, el empleo, los servicios sociales y la igualdad serán arropadas por miles de personas que se rebelan contra su desaparición. Estamos ante el desmantelamiento de las políticas sociales y por eso más de 25 ciudades en todo el territorio español se movilizan.
Políticas públicas como la Cooperación Internacional acumulan un recorte continuo desde 2009 de más del 70%, lo que significa el desmantelamiento del sistema de cooperación española y un cambio en los objetivos de desarrollo, que afecta fundamentalmente a las personas más vulnerables del planeta.
Junto a ella, las políticas públicas relativas a educación, sanidad, empleo, dependencia, igualdad y servicios sociales se encuentran al borde del abismo. Los continuos recortes en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, mantienen a España muy por debajo de la media de la UE en gasto social (22’7% en España frente al 30% UE).
No es cierto que sea lo único que el gobierno puede hacer. Hay alternativas a los recortes sociales. El Estado pierde alrededor de 90.000 millones de euros cada año por el fraude fiscal, 11 veces más que lo que ha destinado este año a la Sanidad, los Servicios Sociales, la Educación, la Cooperación y la Ley de Dependencia. Lo que verdaderamente hay que recortar es el fraude fiscal.
Más información: www.pobrezacero.org

Derecho a curar

El 1 de septiembre entra en vigor el Real Decreto Ley 16/2012, que suprime la consideración de la salud como un derecho universal para pasar a un sistema que cubre sólo a los asegurados que cotizan a la Seguridad Social.

Desde su fundación, hace ya casi 50 años, medicusmundi ha defendido que la salud es uno más de los derechos humanos fundamentales y que la provisión pública de este servicio, al igual que la del resto de servicios básicos (educación, dependencia, servicios sociales…), ha de ser considerada un deber por parte de los estados, que deben garantizarlos a toda la población sin ningún tipo de exclusión y, especialmente, a los más vulnerables. Siempre hemos promovido la atención primaria dentro de los sistemas públicos de salud como la forma más eficiente de garantizar este derecho, porque asegura la mayor accesibilidad y equidad a toda la población.

En el Real Decreto Ley 16/2012, de 20 de abril, de “Medidas urgentes para el sostenimiento del sistema de salud”, aprobado por el Congreso de los Diputados el pasado 17 de mayo con los únicos votos del Partido Popular, el gobierno español da un paso atrás de 30 años: se suprime la consideración de la salud como un derecho universal para pasar a un sistema que cubre a los asegurados que cotizan a la Seguridad Social, y deja fuera del Sistema Nacional de Salud a los inmigrantes sin papeles mayores de 18 años y a muchos españoles que no cotizan (como parados de larga duración) a no ser que sean declarados pobres.

El supuesto ahorro no va a ser tal, porque es más costoso atenderlos en urgencias y, además, estos extranjeros mayores de 18 años en situación irregular ya cotizan a las arcas públicas cada vez que pagan un alquiler, compran el pan o llaman a su familia. Por otro lado está demostrado que no son ellos, en general jóvenes y sanos, los que más usan los servicios sanitarios. Se da la paradoja de que un extranjero en situación irregular puede ser donante de órganos pero no podrá recibirlos.

Lo que sí puede suceder es que, por falta de atención, se condene a muerte a algunos de ellos; a muerte por falta de diálisis o de insulina, a muerte por SIDA sin tratamiento; y también a que se extiendan enfermedades infecciosas como la tuberculosis. En realidad no se trata de un ahorro sino de un abandono.

medicusmundi considera que hay alternativa a los recortes sanitarios y así lo expresó en su “ Declaración en defensa del sistema público de salud”, por lo que se suma a la campaña de objeción de conciencia promovida por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) y anima a todos los profesionales sanitarios a adherirse a la misma y a la población general a que exprese su desacuerdo con la medida y a apoyar a los profesionales sanitarios a través de la campaña promovida por Médicos del Mundo en la web www.derechoacurar.implicate.org.

Agua robada, papel mojado

Como cada 22 de marzo observamos el Día Mundial del Agua, que tiene su origen en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992 en Río de Janeiro. Desde entonces, países miembros de la ONU, asociaciones y ONGD que promueven el agua limpia y hábitats acuáticos sostenibles utilizamos esta señalada fecha para llamar la atención hacia un problema cada vez más acuciante.

Ante la alarmante escasez de agua el ser humano lleva tiempo intentando fabricar lluvia. Y no es una fábula. De entre los ejemplos más recientes podemos destacar el del profesor Stephen Salter, científico de la Universidadde Edimburgo que patentaba allá por el 2004, ante la incredulidad de sus colegas, una máquina capaz de crear nubes . Ante el limitado acceso a este elemento vital (no en vano se dice que en un futuro próximo sustituirá al petróleo como fuente de conflictos cruentos entre Estados), Salter ingenió una turbina de 60 metros de altura que, accionada por el viento, aspira el agua del mar y la pulveriza en la atmósfera creando nubes preñadas de lluvia. El uso prudente de este peculiar artefacto podría, dicen, combatir la sequía en el planeta. Otra historia singular acontecida poco tiempo después, y no menos real que la de Salter, es la protagonizada por el italiano Bruno Tinazzo, que a sus más de 60 años atravesó a pie los652 kilómetros que serpentean el caudal del río Po. La hercúlea hazaña, publicada en la prensa internacional, fue ensombrecida por posteriores revelaciones: el río italiano sufre la peor sequía del siglo y pudo haber sido recorrido sin que el tenaz andariego llegase a mojarse la cintura.

© UNICEF/NYHQ2008-1027/Christine Nesbitt

© UNICEF/NYHQ2008-1027/Christine Nesbitt

Todo esto sucede en el Norte, en los llamados países desarrollados, donde aún damos por sentado el acceso al agua potable, pero ¿qué sucede en los países del Sur? A principios de mes hemos tenido noticia de que se ha alcanzado la meta del acceso al agua potable de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, esto quiere decir que desde 1990 se ha conseguido reducir a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable. Según Naciones Unidas, por primera vez, casi el 90% de la población mundial tiene acceso al agua potable. Pero el problema de acceso al agua sigue todavía condicionando la vida 783 millones de personas, que aún carecen de acceso al agua potable. Además, Naciones Unidas reconoce que aún estamos lejos de alcanzar la meta referida al saneamiento y que es improbable que se haga para 2015: todavía 2,5 millones de personas carecen de servicios de saneamiento adecuados.

A pesar de que el 71 por ciento de la superficie terrestre es agua, sólo el 2,5 por ciento de la misma es potable. Como sucintamente explica la BBC, “la provisión de agua potable está disminuyendo a nivel mundial. Una persona de cada cinco ya no tiene acceso al agua potable. Casi una de cada tres no dispone de medios de saneamiento adecuados…”

La crisis del agua se agrava por la progresiva privatización, tanto en el Norte como en el Sur, de lo que, como el aire, es un bien natural imprescindible para la supervivencia humana y el equilibrio ecológico del planeta. Un ejemplo de ello lo tenemos enla Comunidad de Madrid, donde el Gobierno Regional pretende privatizar el Canal de Isabel II, la empresa pública encargada de la gestión de las aguas, lo que ha provocado una respuesta ciudadana que ha tenido su episodio más reciente con la consulta popular celebrada el 4 de marzo. Unos 178.000 ciudadanos votaron en esta consulta, de los que prácticamente el 99% se mostraron a favor de la gestión pública del agua en Madrid.

Con el pretexto de la crisis económica y de una supuesta mayor eficacia en la gestión, el gobierno privatiza bienes que pertenecen a la ciudadanía. Según datos de la Asociación Española de Abastecimiento y Saneamiento, el 36% de la gestión del agua está en manos privadas y el 11% está en manos de empresas mixtas.

Foto: Daquella Manera

Foto: Daquella Manera

La ONU, en su Declaración del Milenio, afirma que el agua debe mantenerse en el sector público. Algo que parece de Perogrullo y que, sin embargo, desde medicusmundi hemos de defender a la vista de las firmas transnacionales que imponen políticas fallidas basadas en beneficios empresariales, comprando los derechos de explotación de los manantiales con el fin de engrosar sus arcas. “Las más afectadas siguen siendo las poblaciones más empobrecidas”, informa la ONU, “ya que el 50% de la población de los países en desarrollo está expuesto al peligro que representan las fuentes de agua contaminada. Por otra parte, las disparidades entre el consumo en el Norte y en el Sur son alarmantes. Por ejemplo, los niños y niñas nacidos en países desarrollados consumen entre 30 y 50 veces más agua que los nacidos en países en desarrollo.”

El acceso al agua potable, reivindicamos, no es un privilegio, si no un derecho inseparable del derecho a la salud, que ha de ser garantizado por lo poderes públicos. Defendemos, por tanto, una gestión pública del agua porque es la única que puede garantizar el acceso universal y equitativo a la salud y al buen vivir de las personas.

Medicus Mundi

Los retos del agua

El agua, según la RAE, “…es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos…”. El agua, imprescindible para la vida, el componente más abundante de la superficie terrestre y uno de los peor repartidos.

Javier Bravo, un agricultor boliviano amigo, nos daba otro significado para el agua, el que tiene para las personas que saben lo que es  no poder gozar de este recurso: “El agua para nosotros es una esperanza de vida”. Palabras que son reflejo de una realidad en la que 894 millones de personas carecen de acceso a agua en buenas condiciones, necesaria para beber, cocinar o poder llevar a cabo una higiene en buenas condiciones.

Naciones Unidas se centra este año para la celebración del Día Mundial del Agua en el reto que supone garantizar el acceso al agua en buenas condiciones en las ciudades, donde 1 de cada 4 personas no disfruta de este derecho y que están viendo incrementada su población en 2 personas cada segundo que pasa, dándose el mayor crecimiento en las zonas urbanas del mundo en desarrollo. Enfermedades como el cólera, la malaria y la diarrea lo tienen más fácil en condiciones donde existe falta de agua y buenas condiciones de saneamiento.

El agua. Un derecho humano según la resolución que en el verano de 2010 aprobó Naciones Unidas a instancias de Bolivia, que se esperaba que supusiese un impulso para la consecución de los Objetivos del Milenio, que en el Objetivo 7 (Garantizar la Sostenibilidad del medio ambiente), se plantean “reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a agua potable”. Una meta pobre, de por sí, porque aún cumpliéndose más de 400 millones de personas seguirían sin poder gozar del acceso al agua.

El río Beni a su paso por Rurrenabaque, en Bolivia. Fran Vega

Pero la gestión del agua nos enfrenta a retos a todos, no sólo a los países más pobres. Según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento, el 33% de la gestión del agua en España está ya en manos privadas y el 13% en las de empresas mixtas. Se mercantiliza de este modo un bien de primera necesidad y organizaciones como Ecologistas en Acción llevan tiempo alertando de que se comienzan a plantear riesgos como el debilitamiento de los organismos públicos responsables de regular y controlar la planificación de los servicios del agua, la no reinversión de los beneficios en la mejora de la calidad del servicio u otros fines de interés social o la falta de perspectiva ante cuestiones medioambientales como la protección de los ecosistemas fluviales.

El agua es uno de los condicionantes básicos para gozar de una buena salud, por eso medicusmundi trabaja en proyectos destinados a mejorar el acceso a este bien de las poblaciones más necesitadas en el mundo desarrollo, centrando su acción en las zonas rurales, donde la situación es todavía peor que en las zonas urbanas y donde 4 de cada 10 personas no puede gozar de este derecho.

Fran Vega