1980-2012 En Memoria de Dña. Cooperación Internacional para el Desarrollo

El 17 de octubre es el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza y este año con más motivos que nunca la Alianza Española contra la Pobreza manifiesta el rechazo a la política de recortes que empobrece cada vez más a la población, dentro y fuera de nuestro país.
En España, casi 13 millones de personas viven ya en situación de pobreza y exclusión (el 26,7% de la población). En el mundo 1.400 millones de personas sufren pobreza extrema y casi 1.000 millones sufren hambre y no tienen acceso al agua potable y otros servicios básicos como la salud y la educación.
En estos momentos todas las organizaciones y movimientos sociales tienen que plantar cara y hacer una lucha conjunta ante el aumento de la pobreza. La Alianza contra la Pobreza (una plataforma que reúne a ONGD, movimientos sociales, plataformas ecologistas, feministas, religiosas, sindicatos etc.) considera que hay otra forma de hacer política y convoca a la representación del funeral de las políticas públicas para rebelarse ante lo que no queremos que suceda. El 17 de octubre en la Puerta del Sol de Madrid; la política de Cooperación para el Desarrollo, junto a la educación, la sanidad, la dependencia, el empleo, los servicios sociales y la igualdad serán arropadas por miles de personas que se rebelan contra su desaparición. Estamos ante el desmantelamiento de las políticas sociales y por eso más de 25 ciudades en todo el territorio español se movilizan.
Políticas públicas como la Cooperación Internacional acumulan un recorte continuo desde 2009 de más del 70%, lo que significa el desmantelamiento del sistema de cooperación española y un cambio en los objetivos de desarrollo, que afecta fundamentalmente a las personas más vulnerables del planeta.
Junto a ella, las políticas públicas relativas a educación, sanidad, empleo, dependencia, igualdad y servicios sociales se encuentran al borde del abismo. Los continuos recortes en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, mantienen a España muy por debajo de la media de la UE en gasto social (22’7% en España frente al 30% UE).
No es cierto que sea lo único que el gobierno puede hacer. Hay alternativas a los recortes sociales. El Estado pierde alrededor de 90.000 millones de euros cada año por el fraude fiscal, 11 veces más que lo que ha destinado este año a la Sanidad, los Servicios Sociales, la Educación, la Cooperación y la Ley de Dependencia. Lo que verdaderamente hay que recortar es el fraude fiscal.
Más información: www.pobrezacero.org
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Desperdicios

En España se desperdicia una media de 180 kilos de comida por persona y año. Según un informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente un 20,5 por ciento de los distribuidores de alimentación acostumbra a entregar los alimentos retirados a alguna ONG o banco de alimentos, ¿qué pasa con el resto?

Vivimos en un mundo de grandes contrastes, donde la injusticia y la desigualdad van engordando cebadas por el hambre de los mercados, donde el Estado adelgaza hasta quedarse tan escuálido que no puede proteger a quienes lo necesitan. La serpiente de la crisis avanza engulléndolo todo a su paso. ¿Se llama crisis o se llama estafa? A veces dan igual los nombres: el caso es que se trata de una hábil depredadora en cuyo nombre se está acabando con la educación pública, la sanidad pública, la solidaridad y todo aquello que no genere directamente y a corto plazo beneficios económicos.

Mientras, las grandes empresas multinacionales siguen jugando su juego: ahí tienen el ejemplo de Barclays, que según un informe del Movimiento para el Desarrollo Mundial (WDM), durante 2010 y 2011, en plena crisis alimentaria, obtuvo ganancias de 888 millones de dólares a partir de sus especulaciones sobre los alimentos.

La pobreza aumenta en nuestro país. 12 millones de personas viven en situación de vulnerabilidad  mientras quien nos gobierna y quien nos ha gobernando no parece tener entre sus objetivos la reducción de la pobreza ni se han planteado poner en el centro de su acción a las personas, más allá de los datos macroeconómicos.

Al lado de nuestra casa, muchas personas se ven obligadas a acudir a comedores y otros servicios sociales para poder comer, aunque éstos cada vez tienen que superar mayores dificultades para atender cada día a más ciudadanos a los que se empuja a la exclusión.

En este contexto, hay personas que se están moviendo para reclamar  a los supermercados que entreguen diariamente los productos a punto de caducar a ONG locales.

Según la Federación Española de Bancos de Alimentos, Eroski, Alcampo, Carrefour y Día llevan tiempo colaborando con los bancos de alimentos. Por ejemplo, durante 2011 Consum donó 390.000 kilos y Carrefour 2,5 millones de kilos de alimentos, aunque, en el extremo contrario, la empresa con mayor facturación en España, Mercadona, apenas donó 15.000 kilos de comida el año pasado al banco de alimentos.

Más allá de campañas puntuales, sería necesario un acuerdo estable, un compromiso público con la sociedad de estas grandes empresas, para que estos alimentos, que todavía están en buen estado cuando van al cubo de la basura, puedan ser aprovechados por quien lo necesite.

Y más allá de este acuerdo, deberíamos reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos, en la que el sistema atrapa en su espiral a millones de personas y las escupe cuando ya no son rentables, en la que exprimimos a la naturaleza para poder mantener un nivel de consumo excesivo y en la que cada vez más personas tienen que recurrir a la caridad para poder sobrevivir cuando lo lógico sería que ya no tuviésemos que hablar de ella, de la caridad, porque si no existiera exclusión no tendría que existir.

Fran Vega

¿Es impagable el sistema de salud público español?

El gasto público español no es desmesurado, Al contrario, se sitúa cinco puntos por debajo de la media, el 45,6% del PIB frente al 50,6% de la UE y el 51.3% de la zona Euro. Nuestra sanidad es una de las más baratas de Europa Occidental. Cuesta unos 1.500 euros por persona y año.

Si medimos el gasto en porcentaje del PIB también es de los más contenidos (6.25), bastante menos de lo que pagan franceses (2.553€ y 8,48), alemanes (2.393€ y 7,92), holandeses (2.691€, 7,42) o belgas (2.432€ y 7,55).

El modelo español es también uno de los más eficaces. Tenemos una de las carteras de servicios más amplias del mundo con cobertura universal. Además, nuestros indicadores de salud también están entre los mejores: por ejemplo, en esperanza de vida, en tasas de vacunación infantil o en trasplantes.

Gracias a los sistemas de prevención, la mortalidad por cáncer de mama, por ejemplo, es casi un 24% inferior a la media de la UE. Que nuestra sanidad pública sea tan eficaz como barata significa que es una de las mejores del planeta, como así se reconoce en el exterior. Además, desmiente dos falsedades: que el sistema sanitario español sea un lujo insostenible y que lo privado funcione siempre mejor que lo público.

Modelo fiscal desastroso

¿Es la sanidad española impagable? Sin duda, pero es una sanidad impagable por su calidad, no porque no nos la podamos permitir. No es cierto que el Estado del Bienestar sea insostenible o que las autonomías sean demasiado caras o que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades.

El problema está en nuestro desastroso modelo fiscal. Las administraciones públicas recaudaron un 32,9% del PIB. Son nada más y nada menos que 6,7 puntos menos que la media de la UE 27 (39,6% del PIB). 10,8 puntos menos que lo que se recauda en Francia o 9,7 puntos menos que en Italia, siempre en proporción sobre el PIB. A nivel de toda la Unión Europea, solo en Irlanda (con su agresiva política fiscal para empresas) y en algunos países de Europa del Este –en concreto, Polonia, Rumania, Letonia, Bulgaria y Lituania – se pagan menos impuestos. España recauda poco, pero, paradójicamente, figura en el listado de los países donde más pagan las personas asalariadas (a pesar de que los sueldos sean también inferiores a la media).

Efectos de los recortes en Grecia

El investigador de la Universidad de Oxford, David Stuckler publicó un artículo en British Medical Journal (una de las revistas médicas de referencia mundial) que ponía de manifiesto la relación entre el gasto de los gobiernos en servicios sociales y la mortalidad.

Se establece una relación entre gasto social y mortalidad general, lo que vendría a demostrar que la protección de ciertos derechos básicos es fundamental para la población y, sobre todo, para aquellos grupos más vulnerables. El pasado octubre médicos griegos publicaron en The Lancet(otra de las revistas más famosas en el ámbito médico) un artículo que analizaba las consecuencias de la crisis de la deuda en Grecia.

Disminuyó el número de pacientes que acudió a su Centro de Salud aún a pesar de considerar necesaria la visita, debido a las listas de espera o los desplazamientos a larga distancia.

Por el contrario, el número de ingresos hospitalarios aumentó un 24%. la admisión en hospitales privados disminuyó entre un 25 y 30%. La tasa oficial de suicidios aumentó un 17% en el periodo 2007-2009 y el Ministro de Salud griego informó de un incremento del 40% entre el primer semestre de 2010 y el correspondiente a 2011. las tasas de homicidio y robo casi se duplicaron entre 2007 y 2009.

El impacto en infecciones por VIH, según los últimos datos (que cifran el aumento de nuevas infecciones durante los primeros 7 meses de 2011 en 10 veces sobre el mismo periodo para 2010), se incrementará en un 52% en el año 2011, atribuyéndose la mitad de estas nuevas infecciones a usuarios de drogas por vía parenteral. Por otro lado, el número de usuarios de heroína aumentó un 20% en 2009. A ello habría que sumar una reducción del 30% de los programas de intervención comunitaria, que ayudan a este tipo de colectivos.

Hay alternativas

Las políticas sanitarias, especialmente en momentos de crisis, habrían de abordar la salud de la población desde la intervención en otras áreas que no pertenecen exclusivamente a la medicina, potenciando la atención primaria y los programas de promoción de la salud. Extrañamente, y por desgracia, esta idea parece excluida dentro del ideario político mayoritario.

La inversión en atención primaria, en programas de promoción de la salud y las políticas de disminución del gasto farmacéutico han de convertirse en los ejes vertebradores de las reformas sanitarias en momentos de crisis. No debemos olvidar, tampoco, que la base y aposento de estas ideas habría de encuadrarse en un decidido intento de acabar con la evasión fiscal, la disminución injustificada de determinados impuestos y el clientelismo político. La solución más inteligente en términos de planificación sanitaria y reducción del déficit público pasa por:

1- Mejorar la eficiencia de la atención hospitalaria, basando la práctica clínica en criterios de excelencia y evidencia científica disponible.

2- Redistribuir la inversión sanitaria hacia una atención primaria infrapresupuestada.

3- Homogeneizar la inversión en sanidad, desarrollando presupuestos finalistas para las autonomías y estimando los principales determinantes de la evolución del gasto a este respecto.

4- Formar a los profesionales sanitarios en un modelo asistencial que tenga en cuenta la complejidad actual del proceso de enfermar, haciendo especial hincapié en el debate sobre las fronteras legítimas de la medicina y la interdependencia de numerosos factores, incluyendo los de índole social, en este proceso.

5- Fomentar y elaborar programas de atención sociosanitaria fuera del ámbito hospitalario que puedan hacer frente de forma sostenible a los problemas de salud de la población.

Los datos que sustentan este artículo se encuentran publicados en las webs de la Plataforma por una Sanidad Pública Sostenible, de la OMS y de Eurostat.

Eduardo Garcia Langarica

Presidente medicusmundi araba / alava

Indignación

Decir que la crisis no afecta por igual a todos es una obviedad, pero a veces es imposible no tener la sensación de que se están riendo de nosotros cuando en cuestión de cinco minutos uno lee un correo sobre la disminución de la Ayuda Oficial al Desarrollo y a continuación lee dos noticias sobre la nueva lista que ha hecho pública la revista Forbes con los más ricos del mundo, entre los que destacan Mark Zuckerberg, ominipresente en nuestras vidas como creador de Facebook y Amancio Ortega, el fundador de Zara y dueño del imperio Inditex, que también ha visto aumentada su fortuna en este último año.

Como decíamos, mientras se hacen públicas listas de este tipo sin ningún atisbo de rubor, la Coordinadora de ONGD para el Desarrollo (CONGDE),  se muestra preocupada porque el Plan Anual de Cooperación Internacional para 2011 recoge un recorte de los fondos destinados a desarrollo de más de 1.000 millones de euros respecto al pasado año.

Y no sólo recortamos en cantidad, sino también en calidad, pues se reduce el dinero para sectores básicos como la educación, el agua y la salud. Dentro de este último campo de la ayuda resulta especialmente preocupante el recorte en salud sexual y reproductiva, que afectará especialmente a la vida de las mujeres en los países en desarrollo y acentuará las diferencias de género.

La foto es de robinsoncaruso en Flickr.

Aumentan las diferencias entre ricos y pobres. Da igual que sean ricos de aquí y pobres de allí o ricos de allí y pobres de aquí. No merece la pena hacer esa diferenciación en la que muchos nos intentan hacer caer para al final enfrentar a pobres contra pobres. Cada vez somos tratados menos como ciudadanos y más como consumidores y mano de obra.

Nos sobran los motivos, más que para sentirnos preocupados, para sentirnos indignados.

Fran Vega

¿Voces en el desierto?

“Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día?”

Fray Antonio de Montesinos     (Sermón del 21 de diciembre  de 1511 en Santo Domingo)

 

Como no podía ser de otra manera, la crisis se ceba con los que ya estaban mal y en las últimas semanas hemos recibido noticias como que la subida del precio de los alimentos sumió a 44 millones de personas más en la pobreza. Las preguntas que siempre surgen ¿por qué siempre sufren más los débiles? ¿quiénes son los responsables? parece que no terminan de tener respuesta.

Sin embargo, películas como También la lluvia o voces como las de Arcadi Oliveres, profesor titular del departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona,   nos muestran la verdad que muchas veces no queremos oír.

Escrito por Antonio Cabrera

 

Inteligencia y enfermedad

Foto de Javier Esteve Otegui

En The Economist publicaron recientemente un reportaje en el que se afirmaba que las diferencias entre los niveles de inteligencia encontrados en distintos países se debían a las enfermedades infecciosas. En el furgón de cola de esta lista de países se encontraba Guinea Ecuatorial seguida de cerca por Santa Lucía, Camerún, Gabón y Mozambique. Según los autores de otro estudio serían las infecciones por bacterias y parásitos como la malaria los causantes de un menor desarrollo cerebral, especialmente en los primeros años de vida.

Vanhanen y Lynn tras analizar las diferencias entre los niveles de inteligencia de 113 países enunciaron la teoría de que las diferencias de desarrollo económico entre países se debían a los distintos niveles de inteligencia. Esta  última teoría tiene sus limitaciones y sus peligros. Desde la controversia sobre lo que realmente evalúan los tests de inteligencia al reduccionismo de achacar a una sola causa un problema tan complejo como las desigualdades económicas entre países.

Como afirma J.A.C. Brown:

“La mayoría de la gente quiere creer que los problemas son sencillos en vez de complejos, quiere que se confirmen sus prejuicios, quiere sentir que no está marginada, lo que implica que los otros sí lo estén, y necesitan señalar a un enemigo que cargue con sus frustraciones”.

Para no caer en simplificaciones tentadoras pero engañosas podemos acercarnos al problema con libros tan recomendables como “La riqueza y la  pobreza de las naciones” “Armas, gérmenes y acero”.

Escrito por Antonio Cabrera.