Despedida

Hoy estamos tristes porque es el último día que vamos a contactar con vosotros a través de este blog 😦 pero a la vez estamos contentas porque esto es debido a que vamos a unir nuestras fuerzas a las asociaciones de medicusmundi en Aragón y Navarra para sumar voluntades a la lucha para que la salud sea un derecho al alcance de todas las personas. Juntas, somos más fuertes.

A partir de ahora, nos podéis leer en nuestra web y también en estos blogs que recogen información sobre algunos de los proyectos a los que ahora nos sumamos:

¿A qué suena interesante?

Te recordamos que también puedes acompañarnos en Facebook y en Twitter.

Ya estamos trabajando juntas para definir los medios a través de los que vamos a estar en contacto con la ciudadanía, así que no nos pierdas la pista 😉

Nos despedimos recordando que la defensa del derecho a la salud es y será siempre nuestro eje, así como la reivindicación de unas políticas públicas de cooperación para el desarrollo como herramienta fundamental contra la pobreza y la exclusión social.

Gracias de todo corazón a todos y todas las que nos habéis leído, pues sois las personas que dais sentido a nuestro trabajo.

Todos tenemos un compromiso con el tiempo que nos toca vivir

En la última asamblea de medicusmundi, celebrada en Teruel el pasado 21 de junio, el presidente de la organización, el doctor Enrique Revilla, hizo pública su decisión de cesar en el ejercicio del cargo, sin perjuicio de su firme intención de seguir vinculado al proyecto y prestarle todo su apoyo como un voluntario más.

En este mismo acto, la Asamblea designó a Eduardo García Langarica como nuevo presidente de la ONG. Eduardo es médico, titular de Atención Primaria en la localidad de Salvatierra/Agurain, se incorporó a medicusmundi Álava en 1992, donde participó en la formación de la Federación de Asociaciones Medicus Mundi España.

Además de haber viajado a países como Perú, Nicaragua y Mozambique para la realización de distintos proyectos de cooperación, ha participado en la Junta de Gobierno de la coordinadora de ONGD de Euskadi y es el impulsor de numerosos artículos y actividades relacionadas con la sensibilización y promoción de la solidaridad y cooperación al desarrollo en Álava.

Queremos compartir con todos vosotros su primera entrevista como presidente de medicusmundi.

¿Desde cuándo estás vinculado a medicusmundi?

Me incorporé a medicusmundi Alava en 1992. Siempre he estado en la comisión de Sensibilización y Educación para el Desarrollo, además de en la Junta de la asociación y la he presidido en dos “mandatos”. También he estado en la Junta de Gobierno de la Coordinadora de Euskadi en dos ocasiones, en el primer Consejo de Cooperación de Euskadi y ahora represento al consejo de cooperación del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en el Consejo Social.

¿Cómo has visto la evolución de las ONGD?

Al principio se pasó de un modelo de cooperación basado en cubrir las llamadas “necesidades básicas” (educación, salud, comida…) a otro centrado en el desarrollo humano al que posteriormente se le añadió el término sostenible. Hoy estamos asistiendo a un retroceso al paradigma anterior incluso al de las necesidades básicas, basado en el crecimiento económico, en el supuesto de que si la economía crece se “derramará” sobre toda la sociedad. Esto ya se demostró falso en los años 70 y 80, así que no sé cómo van a conseguir que ahora se cumpla.

Las ONGD, sobre todo las que ya llevamos tantos años como medicusmundi, hemos pasado de hacer pequeños proyectos asistenciales financiados con fondos propios provenientes de cuotas de socios, donativos o recaudaciones a través de exposiciones o cosas así, a crecer sobre todo en complejidad técnica y en capacidad de ejecución de proyectos cada vez más grandes, gracias a la entrada de la financiación pública. Al mismo tiempo hemos aprendido que si de verdad queremos acabar con la pobreza y resolver la desigualdad que define la sociedad actual, no vale con proyectos de cooperación, que es más importante cambiar estructuras sociales en el llamado norte, por eso hemos ido dedicando más esfuerzo a la sensibilización y a la educación al desarrollo y ahora además a la búsqueda y propuesta de alternativas (comercio Justo, Consumo Responsable, Banca Ética, Soberanía Alimentaria, Decrecimiento…) al modelo social basado en el consumismo, insostenible social y medioambientalmente.

También hemos aprendido que hay muchos “sures” en el norte de la misma manera que hay nortes en el sur, que si somos coherentes con lo que decimos no podemos defender la Cobertura Universal en Salud a través de Sistemas Públicos de Salud para Mozambique por ejemplo y no hacerlo para España, donde se tiende a la privatización y no cubrir a todas las personas. Esto nos debe llevar a mantener posturas más “políticas” de crítica a lo que hacen los gobiernos aquí y allí en contra del derecho a la salud, a denunciar políticas injustas que aumentan la desigualdad. También nos debe llevar a unirnos a todos los movimientos sociales que defienden que otro mundo no solo es posible sino imprescindible y cada día más urgente. Hablo de organizaciones medioambientales, sociales, de defensa de derechos como la salud, educación, de los inmigrantes, etc. En definitiva debemos integrarnos en los llamados movimientos sociales emancipadores que proponen esas alternativas al modelo social de las que he hablado antes.

El doctor Eduardo García, nuevo presidente de medicusmundi en España.

El doctor Eduardo García, nuevo presidente de medicusmundi en España.

Eduardo, asumes la presidencia de una organización que lleva 50 años trabajando por el Derecho a la Salud, ¿qué implica para ti a nivel personal?

Una responsabilidad enorme y un reto ilusionante. Estos cargos, siempre tienen su carga, especialmente de responsabilidad. De momento ya cuesta dormir igual de bien que hace unas semanas pero espero irme relajando con el tiempo y que al final lo que quede sea el reto y sobre todo ser capaz de afrontarlo.

¿Qué retos/objetivos te marcas?

Que cuando acabe mi mandato de dos años, medicusmundi siga siendo al menos lo que es hoy, una ONGD de referencia en cooperación en salud. Por otro lado, que la nueva visión de la cooperación que queremos hacer y que hemos definido en el proceso de reflexión que cerramos en El Escorial en marzo y ahora en Teruel, nos permita crecer como Federación y a cada una de las asociaciones miembro no tanto en cuanto a los proyectos o programas que llevemos adelante o al dinero que seamos capaces de gestionar, sino como focos de desarrollo humano para cada uno de nuestros socios, voluntarios, trabajadores de medicusmundi y, como no, para todos los beneficiarios de nuestras acciones y las organizaciones del sur con las que trabajamos.

Seguimos inmersos en una situación difícil en la que solo oímos hablar de recortes, riesgo, crisis… ¿es un buen momento para ser presidente de medicusmundi o hubiese sido más fácil no aceptar la propuesta?

Quedarse en casa siempre es más cómodo. Yo pienso desde siempre que todos tenemos un compromiso con el tiempo que nos toca vivir, un compromiso con las generaciones anteriores a nosotros y su esfuerzo por dejarnos un mundo mejor, y con las generaciones futuras en el sentido de seguir mejorando el mundo.

Hoy en el mundo se produce comida para alimentar a todas las personas de sobra y sin embargo cada día mueren miles de personas de hambre. Hoy la gran mayoría de las enfermedades que hace un siglo mataban de forma masiva o están erradicadas o son prevenibles o perfectamente curables y sin embargo miles de personas sobre todo niños mueren por diarreas, sarampión o malaria.

Con esto quiero señalar que hoy el mundo podría ser muy bueno y sin embargo la desigualdad mata y lo hace por desidia y falta de voluntad política. Por eso el compromiso que decía antes, para mi consiste en hacer lo posible para que este mundo sea justo, acabar con la desigualdad y asegurar que el crecimiento económico insostenible no termine por destruirlo.

¿Es optimista ante el futuro que nos espera?

Si no lo fuera no estaría aquí. Estoy convencido que es posible, que podemos conseguirlo a pesar de los evidentes peligros en forma de guerras en busca de recursos (petróleo, gas, agua, tierra, minerales…), a pesar del cambio climático que tenemos la obligación urgente de detener, a pesar de la falta de democracia, a pesar del riesgo de recaer en populismos y fundamentalismos de cualquier tipo religioso o político. A pesar de todo ello sigo creyendo que es posible.

Un deseo para los próximos años:

Seguir siendo optimista me parece un buen deseo. Que la gente, el 99%, se empieza a movilizar en defensa de sus derechos, porque ese es el camino para que podamos decir que empezamos a ver algún signo de que el mundo va cambiando.

Entrevista realizada por Laura Quintín, de medicusmundi aragón.

Una mirada desde Bolivia

Guillermo García-Almonacid es socio de Medicus Mundi Madrid desde hace años y ha participado en la asociación como voluntario y miembro de la Junta Directiva. Hace unas semanas ha tenido la oportunidad de visitar Bolivia para cerrar un proyecto de mejora de la salud materna e infantil en Rurrenabaque y conocer la nueva zona donde nuestra asociación apoyará la nueva política de salud del gobierno boliviano. En estas líneas nos cuenta algunos de los momentos de su viaje.

Hospital de Rurrenabaque

Cuando te conviertes en testigo sin querer, y observas, con el consiguiente derrumbe personal de todos tus esquemas, que la posibilidad de seguir viviendo o no para un niño de 12 años, desnutrido, enflaquecido y tumbado en una vieja cama del hospital, tiene el precio de 9 euros que ese hospital no puede pagar, constatas una vez más con tristeza, impotencia y rabia que esta sociedad no funciona.
En ese momento te rebelas contra todo lo que hay a tu alrededor. Contra ti mismo. Te cuestionas rápidamente muchas cosas del Norte y del Sur. Tratas de encontrar lo que realmente debería servir para la construcción, entre todos y todas, de un mundo más lógico y justo que evitase ésta y otras penosas situaciones. Intentas buscar una solución mágica y, a la vez, colectiva.

Un médico del Hospital de Rurrenabaque muestra el nuevo ecógrafo adquirido.

Un médico del Hospital de Rurrenabaque muestra el nuevo ecógrafo adquirido.

Luego, casi de inmediato, te das cuenta que la fuerza adquirida se empieza a diluir. Te tienes que ir. Triste, compruebas que toda tu rebelión se ha reducido a un parche, nada más, que deja resuelto, quizá afortunadamente, lo vital para el hoy. Pero, después, vendrá el mañana; el pasado mañana y el mes y el año siguientes…. Y, para entonces, ¿qué?

Altiplano

Nuestro destino son los Centros y Puestos de Salud de las comunidades de Huanco, Yanahuaya, Aucapata, Ayata, Mollo, Cuma y Sococoni, en la provincia de Muñecas, dentro del Departamento de La Paz (Norte de la ciudad de La Paz). Más del 99% de esta población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y, aproximadamente, el 68% de la misma vive en condiciones de indigencia (falta de medios para alimentarse y vestirse).

En esta zona, las distancias no se miden en kilómetros. Más bien en tiempo. Y este tiempo se debe tomar con calma y con paciencia. Al ritmo que marca la naturaleza.

Niños en la comunidad de Huanco.

Niños en la comunidad de Huanco.

Transitar por sus tortuosos caminos pre andinos, más cerca del sol y de las estrellas que estamos acostumbrados y, en medio de parajes de inusitada belleza solitaria, predispone a cualquier tipo de sorpresa que compensa, con creces, el miedo inicial y gratuito que se va adquiriendo conforme abandonamos los pocos kilómetros de pistas asfaltadas que se tienen, para poder llegar al lugar objetivo de la visita.

Dentro del marco de la “Salud Familiar Comunitaria e Intercultural”, promovido por el Gobierno Boliviano con el fin de contribuir a la eliminación de la exclusión social sanitaria; reivindicando y fortaleciendo la participación social en la toma de decisiones en la gestión de la salud, teniendo en cuenta a la persona, familia y comunidad; respetando, valorando y articulando la medicina biomédica y la tradicional de los pueblos indígenas para mejorar las condiciones de vida, Medicus Mundi Madrid trabaja en el proyecto, financiado por el Ayuntamiento de Fuenlabrada, “Implementación de la Política de Salud Familiar Comunitaria e Intercultural en la provincia de Muñecas”.

He de confesar que los días de convivencia con las comunidades beneficiarias de este proyecto, tan aisladas, diferentes y activas –a pesar de sus limitaciones- me han dejado una experiencia y aprendizaje difícilmente de olvidar.

El colorido original, ya desgastado, de las raídas ropas de sus habitantes, junto al sincero recibimiento de éstos, compartiendo la palabra y los pocos o muchos alimentos con los que nos obsequiaban.

Las múltiples reuniones en las que, además de hablar todos los participantes de forma organizada, nos daban por escrito sus necesidades inmediatas, con la esperanza de que las guardásemos a buen recaudo y así, quizá, poderlas solucionar algún día.

A veces te llegabas a sentir como un rey mago, casi posibilitador aunque al final ficticio. En ese momento era cuando, también, intentabas explicarles la realidad de la Cooperación Española. Que ya no es como antes. Insistes, para no crear falsas expectativas, aunque, a la vez, pienses que todavía podríamos hacer muchas cosas.

Guillermo con personal de Medicus Mundi Bolivia, CEDEC y sanitarios y comunarios de Sococoni.

Te contagias del trabajo, de la ilusión, del planteamiento y de las ganas de transformar con las que un puñado de médicos, enfermeras y enfermeros, con medios muy reducidos, intentan que sus paisanos pobres tengan un digno acceso a la salud.

Finalmente llega la despedida. Con un deseo, convertido en esperanza para ellos y obligación para ti: hacer llegar a todos y todas que quieran oír, aquí en el Norte, las carencias de estos pueblos olvidados que traes apretadas en la maleta, para intentar darles solución.

Vuelta

Cambio de horario. Apertura de la maleta. Recuerdos y reflexiones. Luego, necesidad inmediata de exteriorizar las vivencias. De compartirlas con conocidos y desconocidos. Cuantos más mejor.
De nuevo el mismo pensamiento. Pero más reforzado. No podemos olvidarnos de concluir los caminos que faciliten el acceso a la salud para todos los seres humanos.

Guillermo García-Almonacid (Medicus Mundi Madrid)

“Invertir en el futuro. Vencer a la malaria”

Bajo este lema se celebra el 25 de Abril el  Día Mundial del Paludismo o Malaria. medicusmundi sostiene que la celebración de un día mundial contra la Malaria no tendría sentido si no lo vemos como una ocasión para poner de relieve la necesidad de inversiones continuas (públicas y privadas)  y de un compromiso político duradero para la prevención y el control del paludismo.

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De las enfermedades olvidadas, la malaria es quizás el caso más sangrante ya que tiene un tratamiento sencillo y barato: apenas dos días de medicación, si se diagnostica a tiempo y  que cuesta menos de ocho euros. Y con un método de prevención muy eficaz como son las mosquiteras impregnadas que tiene un coste de unos 6€ la unidad. En África, por ejemplo, más de 700 millones de mosquiteros tratados con insecticida ya han ayudado a reducir drásticamente las tasas de la malaria, especialmente entre los niños y las mujeres embarazadas.

Malaria y pobreza están íntimamente conectadas, siendo esta enfermedad prácticamente insuperable para los países más empobrecidos del mundo, que muestran un círculo vicioso de pobreza extrema y mala salud. Por ello, controlar la malaria no solo sirve para mejorar la salud humana: potencia además el bienestar social y el desarrollo económico. Sin embargo, con la excusa de la crisis económica, la Ayuda Oficial al Desarrollo ha tenido un recorte del 70% en los últimos cuatro años, actuación ilógica, temeraria, y que no es proporcional al recorte en otras partidas presupuestarias (La Salud en la cooperación. Informe 2013). Como siempre, el África subsahariana ha sido la gran damnificada, viendo cómo las ayudas del Estado español a sus países se han reducido de los 1.080 millones de euros que se destinaban en 2008 a unos 220, es decir, un 80% menos.

En este escenario de recortes, la financiación mundial para el control de la malaria se ha estancado y a pesar de que se han aportado más de la mitad de los fondos necesarios para lograr que el número de muertes de malaria se reduzca casi por completo antes del plazo de 2015 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, existe aún un déficit anual de cerca de 3.000 millones de dólares. Un déficit que está provocando que, por ejemplo, lleguen menos mosquiteras a los hogares africanos o que se estén recortando la inversión en investigaciones para lograr encontrar una vacuna eficaz y desarrollar  nuevas soluciones y estrategias para combatir la malaria. En este sentido la Dra. Odile Leroy, directora ejecutiva de la EVI (Iniciativa Europea de Vacuna) sostiene que “ el desarrollo de las vacunas de próxima generación contra la malaria es de extrema importancia para maximizar el impacto de otras herramientas ya en uso diseñadas para salvar vidas. A fin de continuar el progreso alcanzado hasta hoy, se deben mantener o aumentar los niveles de financiación”.

Pese a todo cabe decir que desde el año 2000, la tasa de mortalidad por malaria entre niños pequeños ha disminuido a la mitad y más de 3,3  millones de vidas se han salvado, reduciéndose las tasas de mortalidad en un 42% en todo el mundo y un 49% en África. Esto supone una reducción de la incidencia del paludismo en un 25% en todo el mundo y un 31% en África, según sostiene Informe mundial sobre el paludismo 2013.

A pesar de estos avances, la malaria continúa teniendo un enorme impacto en la salud de los seres humanos. Se registraron 207 millones de casos de malaria en 2012 y 627.000 muertes, en su mayoría menores de 5 años del África subsahariana, aunque estas cifras pueden ser mayores si se tiene en cuenta la escasez de medios para diagnosticar y registrar los casos. Lamentablemente, hay aún demasiados casos que siguen sin someterse a análisis, no son registrados ni reciben tratamiento alguno.

Reseñar que, si bien la malaria afecta sobre todo a los más pobres del mundo, son muchas las zonas del planeta que pueden sentirse amenazadas por ella,  incluidos países donde la amenaza había sido erradicada. Así por ejemplo en Aragón, en los últimos diez años se han registrado 309 casos de malaria, todos importados, excepto el ocurrido en 2010 en Sariñena (Huesca), una patología que en España era endémica hasta 1967 y sobre todo de zonas húmedas, como pueden ser el Delta del Ebro o las marismas del Guadalquivir.

Por todo ello, medicusmundi reitera su llamamiento a que se mantengan la inversión, el compromiso y la voluntad política de mejorar la prevención y el control de la malaria, crear conciencia acerca de esta epidemia como un problema de salud global con graves repercusiones sobre el desarrollo de los países del Sur, e impulsar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en relación a la salud. Reivindica, además, que sea priorizada la malaria dentro de los esfuerzos de cooperación internacional al desarrollo, promoviendo el acceso universal a medidas efectivas, poniendo fin al sufrimiento innecesario que causa una enfermedad que se puede prevenir y tratar.

 La cooperación internacional no es sólo un lujo de épocas de bonanza, sino un imperativo moral para unas relaciones internacionales sanas y responsables. Y para seguir paliando el sufrimiento que provoca la malaria es necesario que la comunidad internacional facilite la financiación necesaria para proteger a todos los grupos en riesgo y apoye la investigación y la innovación que conduzcan al desarrollo de nuevas herramientas de prevención, detección y tratamiento… aunque no todo vale,  por lo que exigimos a los Gobiernos una estrategia eficaz, que fortalezca el sistema de salud en su conjunto, teniendo siempre en cuenta la cultura y tradiciones locales.

 

Luchar por la salud a partir de 2015

Quedan 279 días para que llegue 2015, el año que se marcó la comunidad internacional para dar cumplimiento a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Desde hoy a la llegada del nuevo año morirán cada día 19.000 niños menores de 5 años, 800 mujeres por causas relacionadas por el embarazo o el parto y la tuberculosis matará también a diario a 3.800 personas. Cifras que demuestran que, aunque se han producido avances que debemos celebrar, muchos y en poco tiempo, como se puede ver en la web de Naciones Unidas sobre los ODM, el marco que se planteaba en la Declaración del Milenio, además de poco ambicioso carecía de algo fundamental, que era plantearse cómo se iban a conseguir todos los objetivos y metas planteados.

En un contexto en que la ayuda al desarrollo ha sufrido en cuatro años un recorte del 70% y en el que, como nos recuerda Mercedes Ruiz-Giménez, mientras “aquí contamos el número de parados, hay países donde lo que se cuenta es el número de muertos”, surge el planteamiento de en qué vamos a centrar nuestros esfuerzos para garantizar el derecho a la salud de todas esas personas excluidas que aún no pueden disfrutar del mismo. Es decir, ¿cómo se tratará la salud en la agenda para el desarrollo a partir de 2015?

Foto: Samuel Sánchez.

Foto: Samuel Sánchez.

En un mundo en el que cada año unos 150 millones de personas se enfrentan a gastos sanitarios catastróficos y 100 millones se ven arrastradas a la pobreza por el pago directo de los servicios sanitarios, la Organización Mundial de la Salud (OMS), se plantea la Cobertura Sanitaria Universal como la vía primordial de trabajo: es decir, garantizar que todas las personas puedan tener acceso a la salud aumentando la cobertura de los servicios sanitarios.

Para medicusmundi este nuevo marco de referencia se queda corto, pues si bien estamos de acuerdo en poner sobre la mesa sistemas de financiación que eviten que la gente caiga al precipicio de la pobreza por pagar los servicios sanitarios, ésta sería sólo una parte del trabajo.

Una de las cuestiones fundamentales a trabajar será la de los determinantes sociales de salud, todos aquellos factores que influyen en la salud de la población y que se salen del ámbito de la prestación de servicios sanitarios: la lucha contra la erradicación de la pobreza, el acceso a la educación, el poder disfrutar de agua en buen estado, cómo te alimentas, el cuidado de la naturaleza… Factores que se suman a otras luchas necesarias como conseguir unas políticas fiscales justas, una apuesta por las políticas sociales, unas políticas migratorias que pongan el foco en las personas y unas políticas macreoecónomicas que dejen de estrangular a las poblaciones más frágiles.

También es importante el cómo lo hacemos: hace mucho que ha llegado la hora de formular políticas de abajo hacia arriba, es decir, teniendo más en cuenta a la población, fomentando su participación y consiguiendo resultados más duraderos a la largo plazo.

El derecho a la salud es fundamental e indispensable para que las personas puedan gozar del resto de derechos. Es obligatorio para los Estados garantizar que todas las personas puedan disfrutar de este derecho en iguales condiciones. Unas políticas de salud pública y de redistribución de la riqueza que consigan acortar la brecha entre ricos y pobres en el acceso a la salud no sólo son posibles, sino de obligado cumplimiento por parte de los Estados. Nuestro deber como ciudadan@s: Exigirlas.

Francisco José Vega

DOCUMENTO: Declaración de Medicus Mundi sobre la salud en la agenda para el desarrollo después de 2015.

 

 

 

Mundos deformes

Tenemos una tarea: resolver las asimetrías que genera un sistema que en los próximos diez años hará que en el mundo haya 215.113 grandes fortunas, un 30% más que en la actualidad. Por cierto, según esta lista, para que se considere que alguien tiene una “gran fortuna”, tiene que tener un patrimonio mínimo de unos 22 millones de euros.

Curiosamente, en África, uno de los continentes con más pobres, el número de millonarios se incrementará un 53%, lo que nos da una muestra de las desigualdades que genera nuestro actual modelo económico. La riqueza se reparte al 50% entre dos grupos, eso sí, casi la mitad está en manos del 1% más rico, mientras que la otra mitad se reparte entre el 99% restante.

Foto: Fran Vega

Foto: Fran Vega

Pero la desigualdad no es sólo una cuestión de los países pobres. Según un estudio de Intermón Oxfam, en España, los ingresos de las 20 personas más ricas son iguales a los del 20% más pobre. Es decir, 20 personas acumulan la misma riqueza que 9,5 millones, con lo que no es de extrañar que ocho de cada diez personas consideren que las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos.

Se acercan las elecciones europeas y las ONG estamos haciendo público en estos días cuál es #laEuropaQueremos que, desde luego, no es el continente deforme que nos pintan estos estudios, sino una Europa, un mundo, donde se garantice el derecho a la educación y a la salud para todos y todas y que mire mucho más al Sur, no sólo mejorando su política de cooperación al desarrollo sino abriéndose más a la inmigración.

Se calcula que en todo el mundo hay 18,5 billones de dólares no registrados y en paraísos fiscales, por eso es necesario que Europa también adopte medidas para frenar la evasión y la elusión fiscal de las grandes empresas y se decida a terminar con los paraísos fiscales.

En este sentido, España y otros 10 países de la UE están trabajando para comenzar a aplicar la Tasa a las Transacciones Financieras, la Tasa Tobin, aunque de manera limitada y aplicada sólo a ciertos productos. Es un avance que hay que aplaudir, pero ahora queda mucho trabajo por hacer para que los fondos que se recauden se destinen a garantizar derechos como la educación y la sanidad y políticas sociales, entre las que está la cooperación al desarrollo.

“Pan, trabajo y techo para todos y todas”. Este era uno de los lemas bajo los que se convocaron las Marchas de la Dignidad que el pasado 22 de marzo llegaron a Madrid. 3 de cada 10 españoles vive en situación de pobreza. El eje de las necesidades ya no va sólo de Norte a Sur, sino que atraviesa también nuestra sociedad y toca, de manera directa o indirecta a muchas personas de nuestro entorno, lo que nos plantea el reto de girar nuestra mirada y seguir enfocando al Sur económico, por supuesto, pues es donde se concentra la mayor parte de los excluidos y con una necesidad más imperiosa de cubrir necesidades vitales básicas, pero también levantar alta y clara nuestra voz para defender los derechos humanos en nuestro ámbito más cercano.

Fran Vega

Profesionales de la salud para todos: un problema mundial

Nadie duda que tener suficientes profesionales de salud con adecuado grado de calidad es vital para cualquier sistema sanitario que pretenda atender las necesidades de salud de su población. Sin embargo, la situación mundial al respecto está lejos de ser aceptable: más de 50 países, principalmente en Africa y Asia del sur, se enfrentan a una crítica escasez de trabajadores de la salud, que explica gran parte de la mortalidad y la morbilidad en estos países. También en España, la situación puede llegar a ser dramática.

Ilustración: Alfredo Copeiro.

Ilustración: Alfredo Copeiro.

Las envejecidas sociedades de los países llamados desarrollados en Europa y América del Norte van necesitando cada vez más cuidados de tipo crónico. Esta tendencia, junto con la demanda creciente de atención sanitaria en general y con el envejecimiento del personal sanitario por su parte (con la expectativa de que se han de producir numerosas jubilaciones en los años venideros) está provocando unas demandas de personal de la salud que los sistemas de salud nacionales respectivos no prevén cubrir. De hecho, la Comisión Europea estima en su documento de trabajo “Plan de acción sobre personal sanitario de la UE” que si se mantienen las actuales técnicas de formación, en 2020 habrá una escasez de 1 millón de profesionales en Europa. En España, se estima que el año 2025 este déficit será del 14%, incluyendo médicos de cabecera y especialistas. Estos cálculos se realizaron antes de conocer la situación actual donde, debido a la crisis económica, muchos profesionales españoles están buscando oportunidades de trabajo fuera de nuestras fronteras.

La OMS señala cuatro áreas-clave estratégicas para que los Estados miembros logren contar con un volumen sostenible de personal sanitario y fortalecer así sus sistemas de salud: defender, intercomunicar y movilizar los recursos existentes; crear sistemas de información para los recursos humanos de salud; invertir estratégicamente en recursos humanos para el desarrollo de la salud; e igualar las políticas e intervenciones sobre recursos humanos al nivel que tienen las demás.

Medicus Mundi participa en la campaña “Health workers for all and all for Health workers” (Personal sanitario para todos y todo para el personal sanitario).

¿Qué soluciones existen para remediar esta escasez de personal? La solución primera y más racional que aparece cuando se piensa sobre el tema, es que cada país planificara adecuadamente sus necesidades en cuanto a trabajadores de la salud poniendo así las bases para garantizar la preparación de suficiente personal del nivel preciso. Sin embargo, este plan no resulta sencillo. Primero, porque es difícil calcular los cambios que habrán de soportar los patrones demográficos y epidemiológicos así como las futuras demandas de la población, y después porque la dificultad es aún mayor en países con un sistema frágil de salud, que no poseen recursos suficientes para llevar a cabo esta planificación con éxito. Además, muchos países (si no todos ellos) no conocen el número exacto de sus profesionales sanitarios, especialmente en el sector privado. Por ejemplo, España está tratando de obtener el primer registro de su personal de salud, que se espera que esté operativo en 2014, puesto que no se conoce con seguridad cuántos trabajadores hay, ya que los cálculos se basan solamente en estimaciones. Más aún, de manera especial en países donde los trabajadores juegan papeles importantes en atención sanitaria incluso resulta confuso identificar quién debería contabilizarse como “personal médico”.

La segunda y “más fácil” solución, ya puesta en marcha en muchos países durante los últimos años, es la importación del personal de salud. A medida que el mercado de trabajo se vuelve más globalizado, la creciente demanda internacional está impulsando su migración y movilidad. Hasta no hace mucho, los mayores países receptores eran los más desarrollados, pero en los últimos años la transferencia de personal también se produce desde los países desarrollados hacia los emergentes. Un ejemplo de esto es el programa de Brasil “Mais médicos para o Brasil” (Más médicos para el Brasil) donde el 28% de los 358 médicos inscritos en su tercera edición son españoles. Por lo tanto, es un problema global que afecta o puede afectar a todos los países.

La contratación de trabajadores de la salud extranjeros puede ser una manera de satisfacer la demanda interna durante cierto tiempo. Sin embargo, ello puede empeorar la escasez de trabajadores calificados en otros lugares, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos e incluso en los desarrollados como algunos europeos. Y hay otro elemento que agregar a este debate: el costo soportado por los países en la formación de personal sanitario. Por ejemplo en España se estima que cuesta unos 120.000€ formar a un graduado y la CESM (Confederación Española de Sindicatos Médicos) calcula que el costo de la formación de un especialista MIR es aproximadamente 200.000€. A nivel mundial, las cifras son también muy preocupantes. Se considedra que los sistemas nacionales de salud de nueve países africanos han perdido 2.170 millones de dólares, en forma de inversión dedicada a la formación de sus médicos, debido a la emigración después de su graduación. A su vez, esta misma entrada de inmigrantes ha llegado a proporcionar un beneficio de 4.550 millones de dólares a los países receptores de estos profesionales. Asístimos así a la contradicción de que el flujo de profesionales de la salud va desde los países donde hay una mayor escasez hacia los países que tienen más recursos.

Todo el mundo debería tener acceso a médicos, enfermeros y personal sanitario en general.

Quienes trabajan en desarrollo conocen muy bien esta historia. Muchos de los programas de formación que se desarrollan para la cooperación en salud tienen poco éxito porque el personal migra al finalizar sus estudios, dejando precisamente a las poblaciones con mayores necesidades sin personal para atenderles. La proporción de trabajadores de la salud en muchos países africanos es ridícula. Hay 2 médicos/1.000 habitantes en África y 33 médicos/1.000 habitantes en Europa… ¡y Europa sigue atrayendo personal africano! Aunque esta captación se extiende por todo el mundo, algunos países absorben la mayoría del personal extranjero. Los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia emplean al 69% del total de los médicos extranjeros que están trabajando en la OCDE (Organización para la Cooperación económica y Desarrollo de los Países).

Carlos Mediano. Medicus Mundi