Se acabó el viaje

Se acaban nuestros días en Marruecos, escasos pero intensos.

Nos vamos con la mochila cargada de proyectos e ilusiones.

Estamos convencidos de que hay dos ejes sobre los que tiene que seguir girando nuestro trabajo: el mundo rural y la salud de la mujer.

Hemos visto mujeres trabajando en el campo. Hemos visto centros de salud repletos de mujeres con sus niños. Nos han contado que hay mujeres que cuando se ponen de parto tienen que caminar tres horas para llegar a la carretera y conseguir un vehículo que tardará otras tres horas en llevarlas a la maternidad.

En muchas ocasiones, demasiadas, la mujer trabaja, pero en la economía informal y gana menos, la mujer también cuida del hogar y de la familia, la mujer no puede tomar decisiones sobre su propia vida. “Si una mujer sale del hogar, el hogar se tambalea”, nos decía hace poco un compañero de Bolivia.

La que más trabaja, la que menos recursos tiene, la que menos derecho tiene a enfermar.

Volvemos con muchas ganas de que estos proyectos se conviertan en realidades.

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Cuestión de organización

A veces te das cuenta de que algunos de los problemas que tenemos se podrían solucionar con un poquito de organización. Pongo un ejemplo. Puede ser cierto que el gobierno marroquí no tenga los recursos suficientes para poder llevar la salud a toda su población. Puede ser cierto que no tenga el dinero que hace falta para contratar a todo el personal que hay que contratar, rehabilitar todos los centros de salud que hay que rehabilitar o construir los que haya que construir nuevos. Puede ser cierto.

También es cierto que hoy hemos visitado el centro de salud de Beni Arous, en Larache, y que en él trabajan cinco matronas que atienden ¡7 partos al mes! Es verdad que las matronas también se encargan de las consultas durante el embarazo y de atender a los bebés, así como de acompañar o por lo menos transferir los partos de riesgo al hospital de la provincia, pero la cifra llama la atención y por lo menos a nosotros nos ha parecido muy descompensada.

Hemos preguntado a Kassioui, que nos ha dicho que es verdad que él también piensa que son demasiadas matronas. Beni Arous es un centro que atiende en teoría a mucha población, aunque las cifras nos dicen que esto es sólo sobre el papel. Pero resulta que al personal de estos pequeños centros de salud rural lo designa directamente alguien desde un despacho de Rabat, alguien que posiblemente nunca los haya visitado, y que la gente que trabaja en la provincia no puede hacer nada para cambiarlos de lugar de trabajo. También nos ha explicado que se han llegado a dar casos en que una matrona ha pedido un traslado, se ha ido, ha llegado su sustituta, la matrona que estaba antes ha querido volver y ha vuelto, pero a la nueva no la pueden cambiar de sitio, con lo que el centro se sobrecarga de personal.

Mientras, nos repiten una y otra vez desde que estamos trabajando aquí que no construyamos nada nuevo, que hay muchos centros de salud cerrados por falta de personal.

¿Por qué a las personas nos resulta a veces tan complicado organizarnos?

Chefchaouen

Verde. Chefchaouen es verde. Un paisaje montañoso salpicado de casas a medio hacer y puestos de carretera repletos de cerámica para los turistas.

Hemos salido del hotel a las ocho y media de la mañana. Son las nueve y cuarto de la noche cuando escribo esto y todavía estamos en el coche. Nos quedan dos horas para llegar a Tánger. Cuando era pequeño y volvía de un día en la playa jugando con las olas, todavía sentía el bamboleo en el cuerpo cuando me iba a la cama. Me parece que hoy cuando me tumbe voy a tener todavía la sensación de estar tomando curvas y dando botes en la carretera.

Hemos empezado el día con una reunión con el personal de la Delegación de Salud de Chefchaouen, donde pretendemos rehabilitar el centro de salud de Assifane y trabajar más propuestas de cara al futuro. Luego hemos visitado Assifane, que hemos podido comprobar que es un pequeño dispensario atendido por un médico, una matrona y un enfermero. Tres personas que tienen que atender a una población estimada en casi 22.000 personas repartidas en 34 pequeñas aldeas. Repito. Tres personas que tienen que atender a una población estimada en casi 22.000 personas repartidas en 34 pequeñas aldeas. Increíble.

Te sientes muy pequeño, mínimo. Te preguntas, ¿cómo se puede ayudar a esta gente? La respuesta te la dan ellos: primero, empezando por rehabilitar el centro de salud en el que trabajan, muy deteriorado por la humedad, segundo renovando el equipamiento de la pequeña sala de partos que tiene el centro de salud, y tercero, reformando también sus viviendas. Esto último a primera vista puede resultar raro, a nosotros mismos nos sigue chocando a veces, pero ayudarles para que tengan una vivienda digna es una motivación para ellos y una manera de que permanezcan más tiempo trabajando en el mismo sitio, además de que garantiza que siempre haya alguien en el centro en caso de que haya una emergencia. ¿Alguien recuerda las casas de los maestros hace 50 años en los pueblos de España?

Después hemos visitado otros centros de salud en los que se nos propone trabajar en el futuro: Beni Darkoul, Tanakoub y Azaoui. Mujeres cargadas de enormes haces de leña o de fardos de hierba caminando por el borde la carretera. Vacas y cabras. Niños jugando. En los centros de salud la misma situación que en Assifane: poco personal, pocos medios y mucha y muy dispersa población a la que atender.

El Delegado de Salud y un responsable de atención primaria nos han acompañado durante todo el día. Nos han acogido calurosamente. Cuando hemos acabado nuestras visitas, a eso de las ocho de la tarde, nos han invitado a dar un agradable paseo por la medina de Chefchaouen, lo más encantador que he conocido en Marruecos desde que estoy viniendo por aquí. La agenda de trabajo es apretada, venimos pocos días y hay mucho que ver, pero hay que reservar tiempo para todo.

Verde. Esperanza.

Buenas noches. Fran

Nombres, cifras…

 

Hoy ha sido nuestro primer día de trabajo en Marruecos. Nos hemos reunido en Tánger con la persona que trabaja aquí para medicusmundi madrid, el doctor Mohammed Kassioui, que nos ha recibido tan bien como siempre. Hemos cerrado la agenda de visitas y hemos estudiado las propuestas de proyectos que hemos recibido. Necesidades, cifras, lugares de nombre bastante impronunciable… Mañana temprano estaremos en la carretera camino de Chefchaouen para poner color a esos lugares, calor a esas cifras y caras a esas necesidades.

 

Nos gustaría colgar alguna foto, pero la conexión no nos deja por ahora…

 

Buenas noches.